Sobre el movimiento de masas y las protestas en el marco
del mundial.
Por Jorge Arboleda, Corriente Comunista Revolucionaria, 12 de junio de 2026, https://ccrimexico.blogspot.com/
El jueves 11 de junio se inauguró la copa del mundo en la
Ciudad de México, pero afuera del estadio se llevó a cabo una gran protesta
bajo el contexto de numerosos conflictos que el gobierno federal ha
despreciado. El primero es el de los grupos de búsqueda de personas
desaparecidas, que desde 2007 a la fecha han enfrentado burlas y negligencia de
las autoridades, y hoy suman cerca de 135 mil personas desaparecidas producto
de la guerra vs narco. Después de todo este tiempo estos grupos han crecido
enormemente y se han fortalecido. El segundo es las demandas gremiales de la
CNTE, el sindicato de maestros, que exigen que la presidenta cumpla una promesa
de campaña, que fue regresar al sistema de pensiones anterior al periodo
neoliberal. El tercero es una crisis de legitimidad ante las acusaciones por
nexos con narcotráfico de personas que integran al gobierno y al partido
Morena, no solo desde EE.UU. sino también de investigaciones de periodistas
mexicanos y hasta de las mismas autoridades, pues ya existen funcionarios
detenidos bajo estos cargos.
Otros sectores del movimiento de masas se sumaron a las
movilizaciones, como inquilinos despojados de sus viviendas por el incremento
de precios, estudiantes que denuncian corrupción en sus universidades y
estudiantes de normales rurales. Todos estos grupos buscan visibilidad
aprovechando que México es el centro del mundo en este momento por ser una de
las tres sedes del mundial.
Sin embargo, las protestas no se han centrado únicamente en
el Estadio Azteca. Desde el mes pasado la CNTE ha realizado numerosas jornadas
de lucha en todo el país, en las que han tomado casetas de peaje en carreteras,
cerrado la garita de la frontera con EE.UU. en Nogales, tomado el aeropuerto de
Chiapas, bloqueado varias carreteras y tomado plazas públicas en diferentes
ciudades.
Ante esta crisis, el gobierno ha decidido atrincherarse tras
acusaciones de traición a la patria, intervención extranjera e incitación a que
EE.UU. nos invada, vinculando de manera mentirosa a cualquiera que proteste con
los partidos de oposición y la ultraderecha internacional. Pero Claudia
Sheinbaum ha sido cuidadosa de no vincular a Trump con esta ultraderecha, sino
que lo ha llenado de elogios por el "buen trato” (¡!) que le ha dado a
ella y a todos los mexicanos, y asegura que ella no cree que Trump sea parte de
este supuesto complot. A esta defensa de Trump se sumó López Obrador, que en
una carta insinuó que Trump está siendo manipulado por oportunistas en su
gobierno, y concluyó diciendo que "por el bien de todos, que regrese el
otro Trump".
El aparato de comunicación del gobierno se ha puesto en
marcha para llenar los medios y las redes sociales de acusaciones contra el
magisterio y las madres buscadoras con el fin de criminalizarlas. La narrativa
actual dice que no hay que quejarse ni protestar, porque eso incita a que en el
extranjero piensen que hay problemas en nuestro país, y eso va a provocar que
EE.UU. quiera invadirnos (por alguna razón, el invasor no sería Trump, sino ese
ente misterioso sin rostro llamado "la ultraderecha"), por tanto, hay
que repetir que en este país no pasa nada y todos estamos contentos, y que el
único problema es un intento de golpe por parte de fuerzas oscuras, es decir,
que la única víctima existente es el gobierno, y en concreto, la presidenta
Sheinbaum.
El gobierno le apuesta a una memoria corta por parte de los
mexicanos, y piensa que no nos acordamos de cuando el obradorismo era aliado
estratégico del magisterio que luchaba contra los gobiernos anteriores, así
como de sus promesas a las familias de desaparecidos, en especial a los padres
de los 43 estudiantes de Ayotzinapa secuestrados en 2014, y sobre todo de la
desmilitarización del país. Todas estas promesas y las alianzas con los
movimientos sociales fueron desechadas una vez que AMLO ganó las elecciones en
2018, para aliarse con la burguesía nacional e imperialista, haciéndose gran
amigo de Donald Trump.
El despliegue de policías afuera del estadio Azteca fue
masivo. Posiblemente el 90% de toda la policía de la ciudad se encontraba
concentrada en ese lugar. El estadio se encuentra en la zona sur de la ciudad,
muy cerca de la llamada “zona de hospitales”, donde se encuentran centros de
alta especialidad donde se atiende a personas de todo el país, que provienen de
lugares donde no existe ese tipo de tecnología ni atención sanitaria. Pero el
bloqueo por parte de la policía impidió por varios días que los enfermos
accedieran a los hospitales, pues la orden era solamente permitir el paso en
esas calles a quienes contaran con su boleto para ver el juego de México vs
Sudáfrica. Esto provocó que en lugar de que la gente se enojara con los
maestros y manifestantes, se enojaran con el gobierno por negarles su derecho
al libre tránsito y al acceso a la salud, ya que además la capacidad en estos
hospitales es en extremo limitada y perder una cita implica reagendar varios
meses después, o incluso años.
Sin embargo, la movilización también fue masiva y muy
combativa, alcanzando confrontación con la policía en uno de los accesos al
estadio, llevada a cabo principalmente por estudiantes jóvenes. Si bien no
existió nunca una coordinación entre grupos para coincidir en el Estadio, todos
coincidieron de manera natural con mucha anticipación, pues la movilización
comenzó desde la noche anterior a la inauguración, encabezada por los
colectivos de búsqueda, y esta se reanudó el jueves en la mañana varias horas
antes del partido.
El gobierno acusa también a los manifestantes de intentar
sabotear el evento, pero esa nunca fue la intención, ya que la correlación de
fuerzas nunca dio para ello, sino solamente usar el mundial como vitrina para
desmentir al Estado sobre los problemas que hay en México. Estas acusaciones
recuerdan a lo que decía el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz cuando reprimió al
movimiento estudiantil en 1968 y cometió una masacre, supuestamente para
proteger los juegos olímpicos. El aparato de comunicación ahora dice que la
ultraderecha internacional mandó a la CNTE y a las madres buscadoras a provocar
para sabotear la fiesta del mundial, pero fracasó en su intento, reafirmando
que el mundial es usado como una herramienta del Estado para ocultar los
problemas sociales que imperan en el país, algo parecido a lo que hizo el
gobierno argentino en 1978, cuando buscaba justamente ocultar a los
desaparecidos de la junta militar.
El día de hoy las manifestaciones continúan, por parte de la
CNTE, el comité de padres y madres de Ayotzinapa y los colectivos de búsqueda,
y se espera que la jornada de lucha dure el tiempo que dure el mundial, es
decir, todo el mes. Si bien el punto más álgido de la lucha pudo haber sido
alcanzado el jueves en la inauguración, debemos aprovechar estas jornadas de
lucha para articular los distintos movimientos sociales y transformarlos en un
movimiento de masas articulado y organizado. Concretamente las demandas del
magisterio deberían ser retomadas por todos los sectores de trabajadores del
país, pues la lucha por volver al antiguo sistema de pensiones es algo benéfico
para toda la clase trabajadora, y la lucha de los colectivos de búsqueda exhibe
la complicidad del gobierno mexicano con la política securitaria yanqui, además
de su necedad de seguir en la guerra contra el narco y su maquillaje de cifras
para ocultar el horror que viven cientos de miles de familias por esta guerra
falsa.
El intento de ocultar el colaboracionismo con el
imperialismo yanqui puede despistar a muchos todavía, pero las contradicciones
entre el discurso y las acciones del gobierno son cada vez más visibles, por lo
que eventualmente estas van a estallarle en la cara. Tan solo un par de días
antes de la inauguración, Sheinbaum se reunió con el presidente de J.P. Morgan
en Palacio Nacional, uno de los principales inversores del imperialismo yanqui,
¡y ella es la que acusa a los movimientos sociales de ser el brazo útil de la
derecha!
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