La Guerra Contra las Drogas y
la Teoría de la Revolución Permanente de Trotsky
Por Jorge Arboleda, Corriente
Comunista Revolucionaria, 28 de abril de 2026, www.bit.ly/ccrimexico
La época actual del capitalismo
mundial está marcada por la creciente rivalidad entre grandes potencias
imperialistas. EE.UU. ha dejado de ser la potencia hegemónica y enfrenta graves
crisis políticas al interior en consecuencia, mientras que China ha conquistado
mercados que antes estaban dominados por los yanquis. En el medio de estos dos
polos se encuentran otras potencias imperialistas como la Unión Europea, Reino
Unido, Israel, Rusia, Japón y Corea del Sur, las cuales también rivalizan entre
sí. [1]
Uno de los mercados que China
logró conquistar desde su alzamiento como gran potencia es América Latina, una
región de países semicoloniales que hasta inicios del siglo XXI era
completamente controlada por el imperialismo yanqui. Pero una serie de
movimientos nacionalistas pequeñoburgueses de izquierda dieron una alternativa
a la región para soltar un poco el yugo norteamericano, pagando el precio de,
al mismo tiempo, tener que sostenerse del yugo del imperialismo chino,
acompañado del ruso. En ese sentido, estos movimientos liderados por el
castro-chavismo, permitieron por un tiempo a los pueblos de algunos países como
Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil y Argentina, tener un mejor margen de
maniobra para desarrollarse económicamente, al mismo tiempo que permitieron al
imperialismo chino colocarse en una mejor posición dentro de mercados de otros
países plenamente dominados políticamente por EE.UU., como son México, Colombia,
Chile y Perú, donde China es el segundo o hasta el primer socio comercial.
Pero la crisis al interno del
imperialismo estadounidense ha provocado que este busque recuperar los mercados
que China ganó mediante su enorme capacidad de manufactura y para la creación
de infraestructura, construidas con base en la super explotación de su propia
clase obrera y la de varios países del sur de Asia. Si bien EE.UU. puede
considerarse aún como la más grande potencia imperialista, la realidad es que
ha perdido la fuerza económica que alguna vez tuvo, pues durante años se
desindustrializó y dependió de los países semicoloniales para satisfacer su
voraz hambre de mercancías. La tortilla ha dado tal vuelta, que China es ya
desde hace años el principal país exportador del mundo, mientras que EE.UU. es
el principal importador de mercancías, algo que le quita una enorme ventaja
sobre su rival. En noviembre de 2025, la casa blanca publicó su Estrategia
de Seguridad Nacional, en la que mencionaban su intención de recuperar el
control del hemisferio occidental, y renunciaba a cualquier intención de
controlar el globo como lo había estado haciendo cuando era la potencia
hegemónica, pues reconoce que las cosas han cambiado y ya no tiene esa
capacidad. [2] Es
mediante esto que Donald Trump resucita la Doctrina Monroe, rebautizándola
como “Donroe”, y es donde aparece la gran relevancia de la Guerra contra las
Drogas. [3]
La Guerra contra las Drogas es un
fenómeno que hemos estudiado y caracterizado ampliamente, [4]
debido a que afecta enormemente la vida de las clases oprimidas de varios
países de América Latina con incontables muertes violentas, desapariciones,
desplazamiento de comunidades, robo de tierras, criminalización tanto de la
pobreza como de la migración y de la juventud, y ha dejado a nuestras
sociedades en un constante estado de shock. En concreto, hemos caracterizado a
este fenómeno como un instrumento del imperialismo yanqui para imponer
proyectos extractivos e industriales en nuestros territorios, así como la
aceleración de ciclos de acumulación capitalista, utilizando como pretexto el
combate a los “cárteles” de la droga, así como una supuesta “guerra entre
cárteles”, y empleando para ello a grupos paramilitares, soldados y policías
que llevan a cabo crímenes violentos de manera indistinta. Esta guerra falsa
además ha prevenido la organización de las clases oprimidas mediante el terror,
y ha desviado la atención del problema central mediante un enorme aparato de
propaganda creado por las principales agencias de seguridad de EE.UU., además
de las fuerzas de seguridad nacionales de diferentes países. [5]
Es un hecho histórico que el
negocio del tráfico de drogas fue apropiado por el Estado norteamericano a
partir de la creación de la CIA, para financiar a grupos de rompehuelgas en
Italia y en Francia en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, pero
más tarde se utilizó para financiar a grupos contrarrevolucionarios y
anticomunistas en China, Afganistán, Laos, Vietnam, Camboya, Myanmar (antes
Birmania), Irán y finalmente, desde Chile hasta México, además de que se
utilizó como mecanismo para desarticular al Partido de las Panteras Negras, y
para criminalizar a la población negra en EE.UU. Este hecho está plenamente
documentado, además de que en los años 80’s fue un escándalo mundial el caso
Irán-Contra, que demostró el entramado entre el gobierno yanqui con traficantes
de droga para financiar a grupos contrarrevolucionarios en Irán y en Nicaragua,
y en este entramado participaron miembros de las dictaduras militares de
Argentina, Chile, Perú, Bolivia, Honduras, Panamá y Guatemala, además de
militares y burócratas de otros países de la región como México, Venezuela y
Colombia. [6]
Cabe mencionar también que el Plan Cóndor tuvo una importante conexión con la
guerra contra las drogas en los 70’s y 80’s, cuando todos los países del
continente llevaban a cabo una dura persecución de comunistas y opositores, ya
fuera de manera abierta como parte de la agenda de las dictaduras militares, o de
manera oculta usando la guerra contra las drogas como excusa, y en concreto,
quien era el principal coordinador y conexión de la guerra contra las drogas
con el Plan Cóndor fue la CIA.
Un ejemplo concreto es que, en
Colombia, la compañía multinacional bananera Chiquita Brands fue
responsable de financiar a un grupo paramilitar para atacar directamente
comunidades rurales e indígenas para favorecer la producción de esta empresa,
tan es así que existe una sentencia judicial en contra de ella, [7]
así como en México una empresa minera empleó a grupos criminales para obligar a
trabajadores a unirse a un sindicato pro-patronal. [8]
Muy a pesar de la ola de
gobiernos progresistas que mencionamos anteriormente, los lazos directos entre
instituciones de estos Estados con las instituciones de defensa y seguridad de
los EE.UU. no desaparecieron, sino que solamente se mantuvieron suspendidas en
el mejor de los casos, y tristemente, el límite de esta ola progresista fue
alcanzado recientemente tras la derrota electoral del MAS en Bolivia, la
terrible degeneración del chavismo en dictadura y su posterior giro pro-yanqui
tras la captura de Maduro, el colapso de la economía cubana, el aislamiento de
la dictadura de Ortega en Nicaragua, el giro a la derecha tras el final del
periodo de Correa en Ecuador y la derrota del peronismo en Argentina. Esta gran
derrota del progresismo latinoamericano ha sido aprovechada por Washington para
avanzar en su agenda, lo cual ha dado origen al infame Escudo de las
Américas.
Solamente los gobiernos de
México, Colombia y Brasil mantienen un discurso soberanista y se presentan a sí
mismos como de izquierda, pero materialmente son incapaces de hacer cumplir
estos discursos, ya que la clase dominante en nuestros países son en extremo
dependientes del imperialismo, y como bien mencionó León Trotsky, “Con
respecto a los países de desarrollo burgués retrasado, y en particular de los
coloniales y semicoloniales, la teoría
de la revolución permanente significa que, la resolución íntegra y
efectiva de sus fines democráticos y de su emancipación nacional tan sólo puede
concebirse por medio de la dictadura del proletariado, empuñando éste el Poder,
como caudillo de la nación oprimida y, ante todo, de sus masas campesinas.”
[9]
Es decir, que la clase dominante de los países atrasados son incapaces de
independizarse del imperialismo, y, por tanto, esa tarea debe recaer en el
proletariado revolucionario. Esto es evidente más ahora en que a las burguesías
nacionales les es indiferente depender de una potencia imperialista o de otra,
siempre y cuando esta relación de dependencia les ayude a mantener sus
privilegios de clase.
La realidad es que tanto México
como Colombia mantienen una agenda de seguridad íntimamente ligada con la de
EE.UU., debido a que el imperialismo yanqui utiliza su poderío militar, su
aparato de espionaje y vigilancia, y sus instituciones financieras como
herramientas de presión para obligar a las burguesías de ambos países a
mantenerse sometidas económicamente a éste, y poco a poco los proyectos
industriales y extractivos incluyen menos a las multinacionales chinas, como es
en el caso de las revisiones del TMEC, o la falsa nacionalización del litio en
México, además de que ambos países buscan aprovechar la posición geográfica
para promover el llamado nearshoring. El caso de Brasil no es menos
problemático que el del resto, ya que, si bien la administración de Lula Da
Silva se ha inclinado por mantener una mejor relación con China que con EE.UU.,
y al ser la economía más grande de toda la región y ser miembro de los BRICS
eso le permite un mejor margen de maniobra, también es cierto que la política
en Brasil es bastante inestable debido a los limitados alcances del progresismo
en dicho país, y es muy posible que Washington apueste sus cartas por una
eventual derrota de Lula, que lleve a la presidencia a Flávio Bolsonaro, el
principal aliado de Trump en tierra brasileña.
Además, Brasil también es
atravesado por la guerra contra las drogas, pues su política de seguridad
mantiene herencias de la junta militar, como hemos podido observar en la
reciente masacre de Río de Janeiro en octubre del año pasado, [10]
y en su reciente acuerdo con EE.UU. en el combate a las drogas y al crimen
organizado. [11]
Lo que estamos viendo es la
completa incapacidad que existe por parte de cualquier gobierno de nuestro
continente, y en concreto, de la clase dominante de nuestros países, de
oponerse a esta embestida imperialista, y, por el contrario, todos se adaptan
de diferente manera a ella. Un control político y económico a plenitud por
parte de una potencia que no puede ofrecer una exportación de mercancías como
lo hace China, y que, en cambio, solamente puede ofrecer represión militar,
presión financiera y guerras comerciales muy posiblemente tenga que recurrir
eventualmente a la imposición de dictaduras militares para completar su agenda,
como lo hizo ya en los años 70’s y 80’s. Es por esto que recae sobre las clases
oprimidas la necesidad de formar el partido revolucionario para organizar la
lucha en contra de esta barbarie, y cumplir con la tarea de la liberación
nacional de nuestros pueblos, la cual solamente podremos lograr con la toma del
poder del Estado, y la expropiación de la burguesía nacional e imperialista.
[1] La
CCRI ha desarrollado ampliamente la rivalidad interimperialista en numerosos
documentos, de los cuales el más relevante es nuestro libro por Michael
Prbsting: Anti-imperialismo en la Era de la Rivalidad de las Grandes Potencias.
Los factores detrás de la Rivalidad acelerada entre los E.U, China, Rusia, la
U.E y Japón. Una crítica del análisis de la izquierda y una semblanza de la
Perspectiva Marxista, RCIT Books, Viena 2019, https://www.thecommunists.net/home/espa%C3%B1ol/libro-anti-imperialismo-en-la-era-de-la-rivalidad-de-las-grandes-potencias/;
Para ver más documentos sobre la naturaleza imperialista de China y Rusia,
consulte esta subpágina especial en el sitio web de la CCRI: https://www.thecommunists.net/theory/china-russia-as-imperialist-powers/.
[2] Ver
sobre esto por ej. Michael Pröbsting: Confirmación oficial de que Estados
Unidos ya no es la potencia hegemónica mundial. La nueva Estrategia de
Seguridad Nacional de Trump esboza una estrategia para el imperialismo
estadounidense en un mundo multipolar, 11 de diciembre de 2025, https://www.thecommunists.net/worldwide/global/an-official-confirmation-that-the-u-s-is-no-longer-the-global-hegemon/#anker_1.
[3] Ver
sobre esto en el folleto de la CCRI por Michael Pröbsting: La Doctrina Donroe
de Trump y sus consecuencias para Venezuela, América Latina y el mundo, (Parte
1: https://www.thecommunists.net/worldwide/latin-america/trump-s-assault-on-venezuela-and-his-plan-to-recolonise-latin-america/#anker_1
y Parte 2: https://www.thecommunists.net/worldwide/latin-america/trump-s-assault-on-venezuela-and-his-plan-to-recolonise-latin-america/#anker_4
[4] Referimos
a los lectores a nuestra Tesis sobre la Guerra contra las Drogas en México y
las Tareas de los Revolucionarios, 18 de diciembre de 2024, https://ccrimexico.blogspot.com/2024/12/tesis-sobre-la-guerra-vs-las-drogas-en.html;
también referimos a todos los documentos que hemos elaborado sobre este tema en
este enlace: https://ccrimexico.blogspot.com/search/label/Guerra%20vs%20las%20drogas
[5] Referimos
a los lectores a algunos trabajos académicos clave que ayudan a comprender el
fenómeno de la guerra vs las drogas en su etapa moderna:
1) Dawn Marie Paley: “Capitalismo Antidrogas: una guerra contra el pueblo”, “Guerra
Neoliberal: desaparición y búsqueda en el norte de México”.
2) Oswaldo Zavala: “Los cárteles no existen: narcotráfico
y cultura en México”, “La guerra en las palabras: una historia intelectual del
narco (1975-2020)”.
3) Guadalupe Correa-Cabrera: “Los Zetas Inc.: La
corporación delictiva que funciona como empresa transnacional”.
4) Federico Mastrogiovanni: “Ni vivos ni muertos: la
desaparición forzada en México como estrategia de terror”, “Ayotzinapa y
nuestras sombras”.
[6] Referimos
a los lectores a los trabajos periodísticos que documentaron plenamente toda
esta información:
1)
Gary Webb: "The Dark Alliance: The CIA, the Contras, and the Crack Cocaine
Explosion”.
2)
Alfred McCoy: “The politics of heroin: CIA complicity in the global drug trade,
Afghanistan, Southeast Asia, Central America, Colombia”.
3)
Peter Dale Scott y Jonathan Marshall: “Cocaine Politics” y “American War
Machine”
4) Michael Levine: “Deep Cover” y “La Guerra Falsa”
5)
Alexander Cockburn y Jeffery St. Clair: "Whiteout: The CIA, Drugs and the
Press"
[7] Ver
sobre esto en El Colombiano: Condenan a exdirectivos de Chiquita Brands por
nexos
con paramilitares: esta es la pena que pagarán, 24 de
julio de 2025, https://nsarchive.gwu.edu/sites/default/files/2025-07/2025-07-25_elcolombiano.com-condenan_a_exdirectivos_de_chiquita_brands_por_nexos_con_paramilitares_esta_es_la_pena_que_pagaran.pdf
[8] Ver
en Fabrica de Periodismo: Este artículo es de Fábrica de Periodismo, 10 de
abril de 2026, https://fabricadeperiodismo.com/noticias/minera-camino-rojo-narco/
[9] León
Trotsky: La Teoría de la Revolución Permanente, Ed. E-pub Titivillus, 25.03.2020,
p. 716
[10] Ver
en Wikipedia: Operación Contención, https://es.wikipedia.org/wiki/Operaci%C3%B3n_Contenci%C3%B3n
[11] Ver
sobre esto por ej. Naiara Galarraga Gortázar: Brasil anuncia una colaboración
con Estados Unidos para combatir el crimen organizado, 11 de abril de 2026, https://archive.is/laul1
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