China: ¿Una semicolonia, un “imperialismo en formación” o una potencia imperialista? Sobre el debate en el Partido Obrero argentino acerca del carácter de clase de China y Rusia

 


China: ¿Una semicolonia, un “imperialismo en formación” o una potencia imperialista?

Sobre el debate en el Partido Obrero argentino acerca del carácter de clase de China y Rusia

Un ensayo (con 6 tablas) de Michael Pröbsting, Corriente Comunista Revolucionaria Internacional (CCRI), 31 de marzo de 2026, www.thecommunists.net

 

Contenido

Introducción

I. Las tres posiciones en el debate del PO

China es más bien un Estado semicolonial que imperialista (Pablo Heller)

China es un “imperialismo en formación” (Pablo Giachello)

China es una potencia imperialista (Luis Brunetto)

II. Breve resumen del análisis marxista sobre el carácter de clase de China y Rusia

III. La pesada carga del legado teórico del PO

La catastrófica teoría del “catastrofismo”

Diferentes tipos de Estados imperialistas

Teoría del Estado, Estados estalinistas y el carácter de clase de la burocracia estalinista

La burocracia estalinista y la restauración capitalista

El PCCh y las redes políticas guanxi

¿La restauración capitalista como un proceso endógeno o exógeno?

IV. Consecuencias para el programa y las tácticas

¿Derrotismo revolucionario o defensa socialimperialista de China y Rusia?

La vergonzosa colaboración con el OKП estalinista

Resumen


 

Introducción

 

Finalmente, el debate sobre China ha llegado al Partido Obrero (PO), un partido trotskista de considerable envergadura en Argentina que cuenta con diputados en parlamentos nacionales y regionales. Hasta hace poco, este partido negaba que la restauración capitalista se hubiera completado en China y Rusia. Sin embargo, dado que esta teoría choca tan frontalmente con la realidad, ya no pudo sostenerse y comenzó a ser cada vez más cuestionada entre los compañeros.

En los últimos meses, el PO ha publicado una serie de documentos provenientes de su discusión interna, incluyendo una edición especial de su revista teórica En Defensa del Marxismo, así como la transcripción de una reunión celebrada en diciembre de 2025, en la que los principales exponentes debatieron sus diferencias sobre esta cuestión. [1]

En este ensayo, presentaremos en primer lugar las posiciones de los tres campos que intervienen en este debate interno. Tras ofrecer un resumen del análisis de la CCRI sobre el imperialismo chino y ruso, abordaremos las raíces teóricas de la confusión del PO respecto al capitalismo en estos dos Estados y expondremos una crítica a sus principales argumentos.

Dado que ya hemos publicado una serie de estudios sobre este tema —siendo el más reciente una crítica al análisis sobre China realizado por el PTS/CPR-FI [2]—, limitaremos en la medida de lo posible la exposición de nuestro propio análisis y argumentos, remitiendo al lector a los documentos pertinentes de la CCRI. [3]


 

I. Las tres posiciones en el debate del PO

 

Básicamente, existen tres campos en el debate del PO sobre China. La posición mayoritaria —sostenida por Pablo Heller, un dirigente y teórico histórico del partido, así como por otros líderes como Guillermo Kane y Daniel Rapanelli— rechaza enfáticamente la idea de que China sea una potencia imperialista e incluso cuestiona si la burguesía se ha convertido ya en la clase dominante. Existen dos corrientes minoritarias que rechazan esta posición. La más numerosa —cuyo principal representante es Pablo Giachello— reconoce que existen tendencias que apuntan a que China podría convertirse en una potencia imperialista en el futuro; de ahí que hablen de un “imperialismo en formación”. La otra corriente minoritaria, representada por Luis Brunetto, reconoce sin matices que China se ha convertido en una potencia imperialista.

 

China es un Estado más bien semicolonial que imperialista (Pablo Heller)

 

Si bien no explicitan cuál es la posición de China (y de Rusia) dentro de la jerarquía del orden mundial imperialista, el compañero Heller y sus partidarios sugieren que China y Rusia poseen, más bien, un estatus semicolonial en el escenario mundial. [4]

Rusia y China no son países imperialistas, ni concuerdan con la definición clásica de Lenin. (...) Rusia es un país que, en términos económicos, es más parecido a un país semicolonial que imperialista”. [5]

El regreso al capitalismo estuvo asociado a un proceso de colonización. Asistimos al desembarco y penetración masiva del capital internacional, flujo de capitales que viene del exterior sin parangón en la historia. La burguesía mundial apunta a someter a China y el espacio soviético a su tutela y por esa vía intentar revertir el impasse capitalista que se registra en la economía mundial, particularmente a partir de la década del 70 del siglo pasado y abrir paso a un nuevo florecimiento de un régimen con visibles señales de agotamiento. El hecho de que el régimen chino haya logrado imponer condiciones a la penetración del capital extranjero, como señala Brunetto, no anula el hecho que China irrumpió en el escenario mundial como un eslabón y engranaje subordinado en las cadenas de valor mundiales y de la acumulación capitalista que tiene a las potencias imperialistas como protagonistas. En ese sentido, es válido hablar de la restauración capitalista como un proceso exógeno, que viene desde afuera. El acople chino-norteamericano no entraña una relación de igualdad entre naciones sino una relación jerárquica en la que el imperialismo ocupó un lugar dominante”. [6]

En las últimas décadas, el PO se ha distinguido por sostener que el proceso de restauración capitalista no se habría completado en China ni en Rusia. La actual posición mayoritaria mantiene una postura sumamente contradictoria. Por un lado, los compañeros admiten que el capitalismo finalmente ha sido restaurado (si bien no precisan cuándo se completó este proceso); por otro lado, enfatizan que dicho proceso no ha concluido, dado que la burguesía aún no constituiría la clase dominante.

Así lo afirma el compañero Pablo Heller: “Creo que hay una coincidencia general, es que, a diferencia de las caracterizaciones previas del Partido Obrero, nosotros consideramos que la transición al capitalismo está consumada. No hablamos de un proceso todavía inconcluso”. [7]

Sin embargo, también sostiene que la burguesía china no sería la clase dominante: “A diferencia de las potencias capitalistas tradicionales en que la burguesía es la fuerza dominante y motor de las trasformaciones sociales, no ocurre lo mismo en China donde la clase capitalista está confinada a un papel de segundo violín”. [8]

Asimismo, los compañeros argumentan: “Los prerrequisitos propios de la sociedad capitalista están ampliamente presentes desde hace cuarenta años, pero no son suficientes para afirmar que la restauración capitalista en China esté concluida en tanto y cuanto la clase burguesa no monopoliza los medios de producción ni gobierna directamente”. [9]

Como se señaló, el Estado chino está dirigido por la burocracia “comunista” y no de manera directa por la clase burguesa. La consolidación de China como Estado capitalista está muy avanzada, pero en esta transición los capitalistas están todavía obligados a convivir pacífica y no pacíficamente con un Estado que controla empresas estratégicas lideres en el mercado mundial. (...) Para que la burguesía china se convierta en clase dirigente la restauración debe imponer todavía una nueva y mayor ola privatizadora de las empresas del Estado con su secuela de quiebras, crisis, cierres y despidos masivos junto a la afirmación jurídica de la propiedad privada. (...) Minimizar estas cuestiones conduce a posiciones ultraizquierdistas que confunden al bonapartismo burocrático-capitalista del PCCh con el dominio directo de la clase capitalista. La transición capitalista trazada por el PCCh no está terminada y su definición dependerá de la lucha viva de clases fronteras adentro de China y del curso que siga la crisis mundial capitalista y el agravamiento de las tendencias guerreristas del imperialismo yanqui.” [10]

¿Cuál es la consecuencia del análisis de la mayoría del PO respecto a China (y Rusia) como un Estado no imperialista en el que la burguesía ni siquiera constituye la clase dominante? Básicamente, consideran la lucha de la burguesía monopolista de China y Rusia contra sus rivales occidentales como una forma de “resistencia antiimperialista”. Así lo escribe el camarada Kane:

Ambos casos [Rusia y China, N. del E.] tienen sus peculiaridades, pero comparten una etapa inicial de restauración capitalista plenamente dominada por el imperialismo estadounidense y europeo, seguida de un momento de ruptura y del establecimiento de gobiernos bonapartistas que chocaron con el imperialismo y buscaron preservar el control del capitalismo dentro de sus propios territorios”.

En consecuencia, mantienen la posición histórica del partido de defender a China en una confrontación con el imperialismo occidental, y critican a sus opositores internos por desviarse de dicha posición.

Los camaradas Pablo G. y Luis B. deberían ser más claros al abordar las conclusiones políticas de sus argumentos y determinar si abogan por el derrotismo revolucionario para la clase obrera china en caso de una guerra mundial o de amenazas militares por parte de Donald Trump. Eso sería un error. (...) Las acciones de China en el Mar de China Meridional constituyen una legítima autodefensa y no pueden ser condenadas como imperialistas. Tampoco lo serían si estallara una guerra mundial y el Ejército Popular de Liberación de China se viera obligado a cruzar sus fronteras nacionales debido a una necesidad política o militar. Caracterizar a China como un imperialismo emergente implica solo un grado de diferencia respecto a la tesis que simplemente etiqueta a la República Popular China como un país imperialista. Si se adoptara tal política, constituiría un chovinismo reaccionario y no escaparía a los principios generales de una guerra interimperialista, donde la agitación revolucionaria debe centrarse en denunciar al enemigo dentro del propio país. Pero este no es el caso en China. El derrotismo revolucionario no es una política adecuada ni para el proletariado chino ni para los cuartainternacionalistas. Defendemos a China frente a una escalada militar imperialista y ocupamos este terreno con el programa de la Revolución Proletaria y el Socialismo contra la restauración capitalista”. [11]

Asimismo, los compañeros “rechazan los planteos de autonomía para Taiwán y Hong Kong”, dado que consideran tales demandas como intentos proimperialistas de socavar la “unidad nacional” de China. [12]

 

China es un “imperialismo en formación” (Pablo Giachello)

 

La posición minoritaria, defendida por el compañero Pablo Giachello, plantea una serie de observaciones sumamente útiles y acertadas acerca del dinámico crecimiento del capitalismo chino. Critican con razón la postura mayoritaria por carecer de una caracterización clara del papel global de China o, más bien, por sugerir que esta ocuparía un lugar subordinado.

[E]xiste un vacío en los “Apuntes” de Heller sobre la clasificación de China en el status del capitalismo internacional. Es cierto que PH, en sus conclusiones, luego de señalar que China mantiene “semejanzas” con “formaciones atrasadas y dependientes” reconoce que el gigante asiático también tiene “puntos de contacto” con países “imperialistas”. Pero es evidente que el acento en los “Apuntes” de Heller está colocado en mostrar el atraso, la dependencia y las dificultades que enfrenta China y no la dinámica de su desarrollo y los puntos fuertes que ha logrado, que han colocado en debate si juega o no un rol imperialista”. [13]

No obstante, si bien estos compañeros subrayan las tendencias de China que apuntan en una dirección imperialista, afirman también de manera categórica que aún no constituye una potencia de tal naturaleza.

China se ha transformado en la segunda economía del mundo, en el principal país manufacturero y en el principal socio comercial global, en el tercer mayor exportador de capitales y el tercer mayor Estado acreedor, en un competidor de primer orden en la puja tecnológica, en una potencia militar y en un país opresor directo de los países que lo circundan. Sin embargo, al mismo tiempo, China sigue sin lograr su unidad nacional, siendo Taiwán un protectorado que funciona como un enclave del imperialismo yanqui; persiste aún una China con un enorme atraso económico y baja productividad; carece de una moneda de circulación internacional y tampoco cuenta con instituciones económicas-financieras, diplomáticas y alianzas militares que se encuentren a la altura de las dominadas por el imperialismo yanqui. El BRICS, por sus limitaciones y contradicciones internas, se encuentra muy lejos de ocupar ese lugar. Tomados todos estos elementos de conjunto, el lugar que ha alcanzado China en el status del capitalismo mundial, con sus alcances y límites, nos conduce a definir al gigante asiático como un “imperialismo en proceso de construcción”, rescatando la categorización de Au Loong Yu. Esta categorización tiene el mérito de captar en su dinámica el momento concreto en el que se encuentra China. Pues si se encuentra “en proceso de formación” significa que China aún no se ha consolidado como una potencia imperialista y que, para hacerlo, debe sortear obstáculos y límites muy concretos, algo que de ningún modo está dado o asegurado de antemano”. [14]

En esencia, el camarada Pablo Giachello y sus partidarios defienden un análisis de China muy similar al del PTS/CPR-FI: una teoría que hemos criticado en detalle y debatido con estos camaradas. [15]

Asimismo, en lo que respecta a las conclusiones tácticas, su enfoque también es similar al del PTS/CPR-FI. Si bien ambos evitan adoptar una posición general de derrotismo revolucionario en relación con China (algo que señala Daniel Rapanelli, del sector mayoritario, tal como muestra la cita anterior), sí lo hacen en lo referente a la cuestión de Taiwán. Giachello afirma que “el planteo de la autodeterminación de Taiwán tiene que estar subordinado, subordinado, a rechazar cualquier injerencismo norteamericano y el armamentismo norteamericano que está armando hasta los dientes a Taiwán como una punta de lanza contra China y tiene que rechazar también el injerencismo chino y las amenazas permanentes”. [16]

Defienden el mismo enfoque respecto a la guerra de Ucrania y se niegan a defender a dicho país frente a la invasión de Putin. “La guerra en Ucrania es un antecedente importante a tener en cuenta al momento de discutir Taiwán. El carácter reaccionario de la invasión de Rusia a Ucrania no nos puede hacer perder de vista que el Estado ucraniano actúa como un proxy de la OTAN y, desde esa comprensión, la posición revolucionaria es la del derrotismo revolucionario. Sin embargo, en nombre de la autodeterminación nacional de Ucrania, toda una parte de la izquierda se ha colocado en el campo de la “resistencia ucraniana”, alistándose en el bando de la OTAN”. [17]

 

China es una potencia imperialista (Luis Brunetto)

 

La corriente más pequeña, pero también la más consecuente, está representada por el camarada Luis Brunetto. Él supera las posiciones erróneas o poco claras de los otros dos campos en este debate y afirma: “Defiendo la tesis de que China es un país capitalista avanzado e imperialista”. [18] Su contribución al debate contiene numerosos ejemplos concretos que confirman el carácter imperialista de China. Naturalmente, consideramos que su análisis es el más cercano al dla CCRI en este debate.

Si bien no está claro —o, más precisamente, en qué grado— el camarada Brunetto reconoce la naturaleza específica de la cuestión nacional en Taiwán, afirma acertadamente que, si surgiera un conflicto interimperialista entre Estados Unidos y China en torno a la cuestión de Taiwán, los marxistas tendrían que adoptar una posición de derrotismo revolucionario en ambos bandos.

Si se produce eso [si China intenta ocupar Taiwán] y eso lleva a un enfrentamiento global, que inevitablemente sería el enfrentamiento de China y Estados Unidos, yo aplico el concepto que aplicó Lenín con Serbia. Serbia tenía todo el derecho del mundo a independizarse del imperio austrohúngaro, pero Lenín dijo, en el contexto del inicio de la Primera Guerra Mundial, es una abstracción. Serbia queda disuelta en el conglomerado del problema de lucha interimperialista”. [19]


 

II. Breve resumen del análisis marxista sobre el carácter de clase de China y Rusia

 

Como la CCRI ha explicado desde hace mucho tiempo, el capitalismo fue restaurado en China en la década de 1990, convirtiéndose en una potencia imperialista tras la Gran Recesión de 2008. Tras el brutal aplastamiento del levantamiento de los trabajadores y estudiantes en mayo y junio de 1989, y ante el callejón sin salida de la anterior política de reformas de mercado limitadas, la dictadura del PCCh impuso una serie de reformas que restablecieron la ley del valor, transformándose así en un régimen estalinista-capitalista. Al mismo tiempo, el régimen logró consolidar su poder con éxito.

El resultado ha sido una transformación radical de las relaciones laborales, el surgimiento de una nueva burguesía y de un amplio sector privado, así como la reestructuración capitalista de la industria de propiedad estatal. Hoy en día, la mayoría de los empleados trabaja fuera del sector estatal, cuya cuota en el empleo urbano total descendió del 61,0% (en 1992) al 22,7% (en 2006). Un informe del Banco Mundial, publicado en 2019, estima que las empresas de propiedad estatal representaban entre el 5% y el 16% del empleo total. [20]

El carácter mismo de las empresas de propiedad estatal (EPE) de China también experimentó un cambio drástico durante las décadas de 1990 y 2000. Estas empresas ya no operan como parte de una economía planificada burocráticamente; por el contrario, mediante una serie de reformas, fueron transformadas radicalmente y comenzaron a funcionar sobre la base de la ley capitalista del valor. Según cifras oficiales, cerca de 50 millones de trabajadores fueron despedidos entre 1993 y 2004. [21]

Como consecuencia, los beneficios de las EPE aumentaron masivamente. Mientras que el rendimiento promedio de los activos de dichas empresas era de tan solo el 0,7% en 1998, esta cifra ascendió al 6,3% en 2006. [22] El Banco Mundial señaló: “Muchas EPE fueron corporativizadas y reestructuradas radicalmente (lo que incluyó la reducción de plantillas), esperándose de ellas que operaran con fines de lucro. (...) Como resultado, la rentabilidad de las EPE de China aumentó”. [23]

Una comparación internacional revela que la tasa de beneficios de los monopolios de China no se encuentra en una mala situación en relación con sus rivales occidentales. Si bien las corporaciones chinas incluidas en la lista *Fortune Global 500* —de las cuales dos tercios son de propiedad estatal— registraron una rentabilidad inferior a la de sus homólogas de EE. UU. o el Reino Unido en 2020, esta resultó superior a la de sus rivales de Japón y Europa Occidental. (Véase la Tabla 1).

 

Tabla 1. Margen de beneficios de las corporaciones de la lista *Fortune Global 500*, 2020 [24]

EE. UU.                                                8,9%

Reino Unido                                      5,9%

China                                                   4,5%

Francia                                                 4,3%

Alemania                                            3,3%

Corea del Sur                                     2,8%

Japón                                                    2,7%

 

A medida que evolucionaba el proceso de acumulación capitalista, surgió una nueva burguesía en la década de 1990. Desde entonces, la desigualdad social ha aumentado drásticamente, y tanto los ingresos como la riqueza se han concentrado en manos de la clase dominante y del estrato medio-alto. Antes del inicio del proceso de reformas en 1978, la proporción del ingreso nacional que correspondía al 10% más rico de la población era del 27%, cifra idéntica a la que percibía el 50% más pobre. Esta situación experimentó un cambio masivo en las décadas siguientes; para 2015, la cuota de ingresos de la mitad más pobre de la población se situaba ligeramente por debajo del 15%, mientras que la del decil superior había aumentado hasta el 41%. [25] La participación de la élite en la riqueza nacional ha crecido aún más: ¡el 10% más rico posee el 67,8%, y el 1% más rico acapara el 30,5%!

En la actualidad, China se sitúa entre las tres principales potencias mundiales en todos los ámbitos relevantes, tanto económicos como militares. Alberga el 31,8% de la producción manufacturera mundial, cifra que duplica con creces la cuota de EE. UU. [26] Es el principal exportador de bienes (con un 17,5%) [27] y ocupa el segundo lugar —por detrás de EE. UU.— en materia de inversión extranjera directa. [28]

La burguesía monopolista de China es una de las más poderosas del mundo, tal como se refleja en la posición que ocupa —el primer o segundo puesto— desde hace ya varios años, tanto en lo que respecta al número de corporaciones como al de multimillonarios individuales. (Véanse las tablas 2, 3 y 4)

Tabla 2. Los 10 principales países según la clasificación de las empresas Fortune Global 500: 2005, 2012 y 2023 [29]

Puesto                  País                                                                      Empresas (Cuota en %)

2005                      2012                      2023

1             Estados Unidos                                                175 (35,0%)          132 (26,4%)         136 (27,2%)

2             China (excl. Taiwán)                                      16 (3,2%)              73 (14,6%)           135 (27,0%)

3             Japón                                                                   81 (16,2%)            68 (13,6%)           41 (8,2%)

4             Alemania                                                           37 (7,4%)              32 (6,4%)              30 (6,0%)

5             Francia                                                                39 (7,8%)              32 (6,4%)              23 (4,6%)

6             Corea del Sur                                                    11 (2,2%)              13 (2,6%)              18 (3,6%)

7             Reino Unido                                                      35 (7,0%)              26 (5,2%)              15 (3,0%)

8             Canadá                                                               13 (2,6%)              11 (2,2%)              14 (2,8%)

9             Suiza                                                                    11 (2,2%)              15 (3,0%)              11 (2,2%)

10           Países Bajos                                                       14 (2,8%)              12 (2,4%)              10 (2,0%)

 

Tabla 3. Los 5 principales países de la lista de multimillonarios de Forbes 2023 [30]

Puesto    País                                                       Número de multimillonarios

1             Estados Unidos                                735

2             China (incl. Hong Kong)               561

3             India                                                     169

4             Alemania                                            126

5             Rusia                                                    105

 

Tabla 4. Los 10 principales países de la lista Hurun Global Rich List 2026 [31]

Puesto    País                                                       Número de multimillonarios

1             China (incl. Hong Kong)               1100

2             EE. UU.                                                1000

3             India                                                     208

4             Alemania                                            171

5             Reino Unido                                      150

6.            Suiza                                                    114

7.            Rusia                                                    105

8.            Brasil                                                    77

9.            Canadá                                                75

10.          Italia                                                     73

 

Observamos una posición de liderazgo similar en el ámbito militar. China ocupa el segundo lugar a nivel mundial en lo que respecta al gasto militar y es la tercera potencia nuclear más grande. (Véanse las Tablas 5 y 6).

 

Tabla 5. Fuerzas nucleares mundiales, 2025 [32]

País                                        Ojivas desplegadas y                                         Inventario total

 almacenadas (incl. ojivas retiradas)

Rusia                                    4.309                                                                     5.459

EE. UU.                                3.700                                                                     5.177

China                                   600                                                                        600

Reino Unido                      225                                                                        225

Francia                                 290                                                                        290

 

Tabla 6. Gasto militar en 2023 (en miles de millones de dólares estadounidenses y como porcentaje del PIB nacional) [33]

En miles de millones de USD                          Porcentaje del PIB

Estados Unidos                 880,1                                                                    3,4%

China                                   309,5                                                                    1,7%

Rusia                                    126,5                                                                    5,9%

Reino Unido                      69,2                                                                       2,3%

Alemania                            61,2                                                                       1,5%

Francia                                 57,1                                                                       2,1%

 

Si bien Rusia es militarmente más fuerte que China, es económicamente más débil. Sin embargo, tras los caóticos años de restauración capitalista en la década de 1990, el régimen de Putin consolidó el Estado y la economía, y reconstruyó el imperialismo ruso. Como hemos demostrado en nuestros estudios, desde aquel entonces la economía de Rusia no ha estado dominada por bancos y corporaciones extranjeras, sino más bien por monopolios nacionales. Un informe publicado en 2010 reveló que los treinta y dos monopolios rusos más grandes controlaban casi el 51% del PIB de Rusia. [34] Desde entonces, los oligarcas han ampliado aún más su dominio sobre la economía rusa. [35]

Si bien se encuentran económicamente muy rezagados respecto a sus rivales occidentales o chinos, los monopolios rusos desempeñan un papel importante como inversores extranjeros en varios países de Europa del Este y Asia Central. Otra característica importante de Rusia como potencia imperialista es la gran proporción de minorías nacionales (alrededor de una quinta parte de la población total) y de migrantes (cerca del 10%) que son superexplotados por los capitalistas rusos y oprimidos nacionalmente.

Como muestran las Tablas 5 y 6, Rusia es una de las principales potencias militares del mundo y es —al igual que China— una potencia con derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. Además, ha logrado expandir su influencia como Gran Potencia durante la última década y media, en particular en África y Oriente Medio.


 

III. La pesada carga del legado teórico del PO

 

El debate sobre China en el PO tiene lugar con un considerable retraso: tres décadas y media después de que regímenes capitalistas tomaran el poder en Rusia y China, y una década y media después de que China se hubiera convertido en una potencia imperialista (en Rusia, esta transformación ya se había consumado a principios de la década de 2000). Durante este periodo, el PO no solo negó el carácter imperialista de estas dos Grandes Potencias, sino que sostuvo sistemáticamente que el proceso de restauración capitalista no se había completado. En 2004, la tendencia internacional del PO —el Comité de Coordinación para la Refundación de la Cuarta Internacional (CRFI), el cual, sin embargo, ha dejado de existir en la última década— afirmó en su documento fundacional que “la restauración del capitalismo (...) se encuentra en las etapas iniciales” en los ex Estados estalinistas de Europa del Este y Asia. [36] ¡Resultaba absurdo hacer tal afirmación ya en aquel entonces, 15 años después de la caída del Muro de Berlín!

Incluso en 2018, el PO y sus aliados consideraban que el proceso de restauración capitalista en Rusia y China no se había completado. Más bien, opinaban que esto solo podría consumarse si las potencias occidentales derrotaban a sus rivales orientales.

Lo que determina el carácter de la guerra en el siglo XXI es el cerco a Rusia y China por parte del imperialismo estadounidense —en alianza con sus socios subordinados del imperialismo europeo y japonés—, con el fin de integrar a los primeros países en el sistema mundial imperialista de manera irrestricta, llevando a su culminación el proceso de restauración capitalista en dichas naciones”. [37]

¡El PO llegó incluso a afirmar en 2018 que ni en Rusia ni en China había surgido una burguesía como clase! “Ni en Rusia ni en China ha surgido una burguesía como clase, dado que en ambos casos esta se halla mediada por el Estado, el cual continúa conservando gran parte de su estructura burocrática "precapitalista"“. [38] Y, tal como demuestran las citas anteriores, el grupo mayoritario en este debate ¡todavía —en el año 2026— cree que la restauración capitalista no se ha completado en China!

 

La catastrófica teoría del “catastrofismo”

 

El actual debate sobre China en el PO ha sido provocado, sin duda alguna, por la brecha gigantesca y en constante expansión que existe entre su estéril dogma y la realidad. Resultaba cada vez más difícil fantasear con una restauración del capitalismo inconclus             a y con una inexistente “burguesía como clase”, cuando un simple vistazo a las noticias revelaba que los capitalistas chinos desempeñan un papel de liderazgo en la economía mundial.

De hecho, la evolución del papel de China y Rusia en la economía y la política mundiales impulsó a muchas otras organizaciones marxistas a cuestionar su arraigada negación del carácter imperialista de estas potencias. Los debates internos sobre estas cuestiones en los partidos trotskistas aliados al PO en la alianza electoral FIT-U —el PTS y el MST— ciertamente también motivaron a los compañeros a reconsiderar su erróneo análisis sobre China y Rusia. Pero, ¿por qué tardó tanto el PO en siquiera iniciar tal debate?

Una razón clave de tal demora es, sin duda, el legado teórico del PO; en particular, su concepto de “catastrofismo” y su teoría conexa sobre la restauración capitalista en los antiguos Estados obreros estalinistas. Nos limitaremos a resumir nuestra crítica, dado que la CCRI ya ha publicado dos estudios sustanciales sobre estas cuestiones. [39]

En esencia, los teóricos del PO siempre han confundido la teoría marxista del derrumbe con su propio concepto de “catastrofismo”. Jorge Altamira, líder histórico del PO (quien fue expulsado hace unos años), enfatizó en una ocasión que su organización se distingue de las demás por ser una “corriente declaradamente catastrofista”. [40]

La teoría del colapso se relaciona con la famosa parte final del capítulo sobre la acumulación primitiva en El capital, Vol. 1, en la cual Marx esboza la tendencia histórica del capitalismo hacia el colapso. Este concepto se basa en la teoría de la acumulación de Marx, la cual explica que la tendencia a largo plazo de una composición orgánica creciente del capital desemboca inevitablemente en una tendencia a la caída de la tasa de ganancia. Esta teoría fue atacada por la escuela revisionista —comenzando por Eduard Bernstein—, pero defendida con firmeza por Lenin, Trotsky y Rosa Luxemburgo, así como por otros teóricos menos conocidos, tales como Henryk Grossmann, Fritz Sternberg, Paul Mattick y Eugen Varga, por nombrar solo a algunos. Si bien existen diferencias importantes entre estos teóricos, todos ellos se opusieron a la negación revisionista de la tendencia del capitalismo hacia el colapso.

No obstante, la caída de la tasa de ganancia y el colapso del capitalismo constituyen una tendencia a largo plazo, marcada por ciclos y tendencias contrarrestantes, con sus altibajos. Se trata de un proceso histórico caracterizado por diferentes períodos y fases. A largo plazo, el capitalismo tiende hacia un colapso catastrófico; sin embargo, no se caracteriza por catástrofes permanentes, ¡pues de ser así, ya habría dejado de existir! Por el contrario, los teóricos del PO rechazan esta concepción dialéctica y conciben la tendencia histórica del capitalismo como una sucesión de catástrofes permanentes. [41]

 

Diferentes tipos de Estados imperialistas

 

Otra consecuencia del legado teórico del PO es su falta de comprensión de la teoría del imperialismo de Lenin. Fundamentalmente, los teóricos de este partido consideran como imperialistas únicamente a aquellos Estados que guardan semejanza con las antiguas y consolidadas potencias de Estados Unidos y Europa. Tal como hemos demostrado en nuestros trabajos, el enfoque de Lenin era muy distinto: él no solo consideraba imperialistas a las potencias económicamente más avanzadas (tales como Gran Bretaña, Estados Unidos, Alemania y Francia), sino también a potencias más “atrasadas”, como Rusia, Austria-Hungría, Italia o Japón. Todos estos Estados eran imperialistas, a pesar de presentar niveles de desarrollo económico y capacidades militares dispares.

En sus Cuadernos sobre el imperialismo, Lenin planteó una “jerarquización” entre las Grandes Potencias. En una de sus notas, él distinguió entre tres categorías de Estados imperialistas:

I. Tres países principales (completamente independientes): Gran Bretaña, Alemania, Estados Unidos

II. Secundarios (de primera clase, pero no completamente independientes): Francia, Rusia, Japón

III. Italia, Austria-Hungría[42]

Resulta revelador que los teóricos del PO no proporcionen ninguna definición de qué es lo que convierte a un Estado en una potencia imperialista. A nuestro juicio, la definición correcta es la que hemos elaborado en diversas obras: un Estado imperialista es un Estado capitalista cuyos monopolios y aparato estatal ocupan, dentro del orden mundial, una posición desde la cual dominan —ante todo y por encima de todo— a otros Estados y naciones. Como resultado de ello, obtienen plusganancias y otras ventajas económicas, políticas y/o militares derivadas de dicha relación, la cual se fundamenta en la superexplotación y la opresión.

Consideramos que tal definición de Estado imperialista guarda conformidad con la breve definición que Lenin formuló en uno de sus escritos sobre el imperialismo, en 1916: “… grandes potencias imperialistas (es decir, potencias que oprimen a toda una serie de pueblos y los tienen sometidos al capital financiero, etc.)”. [43]

 

Teoría del Estado, Estados estalinistas y el carácter de clase de la burocracia estalinista

 

La teoría del catastrofismo del PO va de la mano con una comprensión errónea de la teoría marxista del Estado en general y de los Estados estalinistas en particular. Esto resulta particularmente evidente en su caracterización equivocada de la burocracia estalinista. Como señalamos anteriormente, la corriente mayoritaria en el debate del PO considera que la restauración capitalista no se ha completado debido a que, a su juicio, la burguesía (al menos en China) aún no se ha convertido en la clase dominante.

Para la burguesía china el Estado capitalista burocrático dirigido por el PCCh es una traba para sus aspiraciones de clase dirigente y con ambiciones imperiales a partir del extraordinario crecimiento económico que ha tenido desde la apertura hacia el mercado y las reformas capitalistas”. [44]

La restauración capitalista muy avanzada no agotó todavía la transición hacia un régimen social y político donde la burguesía china tenga el poder y actúe como clase dominante”. [45]

La coexistencia del capital privado con el gobierno de la burocracia del Partido Comunista Chino no puede ser sino un fenómeno transitorio cuyo desenlace deberá resolverse en la arena de la lucha de clases, ya sea con la revolución proletaria triunfante, o con la restauración completa del régimen capitalista y un sistema de gobierno burgués sin las mediaciones de la burocracia “comunista”. Es una ingenuidad creer que los capitalistas chinos, por más beneficios, subsidios y garantías de explotación laboral que reciban del “socialismo de mercado” se hayan resignado a gobernar por “delegación” a través del PCCh. La consolidación de un régimen capitalista y con mayor razón de un imperialismo chino debe ser todavía completada con una clase social capitalista que se erija en clase dirigente y políticamente dominante del país”. [46]

En definitiva, la mayoría del PO considera que el “comunista” PCCh es ajeno a la burguesía china. Sostienen que, mientras dicho partido permanezca en el poder, la burguesía no se habrá convertido en la clase dominante. Como ilustra la cita anterior, los compañeros caracterizan a la burocracia del partido y del Estado como una “estructura burocrática "precapitalista"“. De ahí que sugieran que la burocracia y la burguesía poseerían un carácter de clase distinto y que, por consiguiente, el dominio de la burocracia resultaría incompatible con el dominio capitalista.

Esta postura refleja una comprensión fundamentalmente errónea tanto de la teoría marxista del Estado como del estalinismo. Como hemos expuesto en otro lugar, la historia de las sociedades de clases demuestra que la clase dominante —o, más precisamente, su aparato estatal— es capaz de adaptarse a los procesos socioeconómicos fundamentales y de transformarse de acuerdo con las condiciones cambiantes. Para citar solo dos ejemplos, nos remitimos al Imperio bizantino, que surgió como Estado en la cúspide de una sociedad esclavista y que, posteriormente, gestionó la transición hacia el feudalismo; o bien, consideremos a la Casa de Hohenzollern, que gobernó Prusia desde la Alta Edad Media hasta el fin del Imperio alemán en 1918 —es decir, durante un periodo de aproximadamente nueve siglos que fue testigo de la evolución de las relaciones de propiedad feudal, de la profunda crisis del feudalismo y del surgimiento —y, finalmente, el pleno desarrollo— del modo de producción capitalista. Por consiguiente, un mismo aparato estatal puede, mediante las adaptaciones pertinentes, presidir la cúspide de diferentes formaciones socioeconómicas. [47]

Además, es fundamental comprender que la burguesía constituye la clase dominante en los Estados capitalistas no porque ejerza el poder de manera directa. Muy por el contrario, la burguesía ejerce su poder de forma indirecta, a través de una experimentada élite de políticos profesionales (quienes, por supuesto, mantienen a menudo vínculos directos con el mundo empresarial). Pueden darse excepciones en las que grandes capitalistas asumen directamente el liderazgo del Estado —pensemos en Trump o en el primer ministro británico, Rishi Sunak—; no obstante, por lo general, el poder político es ejercido por una capa de burócratas políticos y militares, y no por los propios capitalistas. Esta ha sido siempre la tónica a lo largo de la historia del capitalismo, y lo ha sido aún más en los periodos de modernización y de gestación de la burguesía. Para citar tan solo un ejemplo, cabe referirse a la Restauración Meiji de 1868 y a la instauración del sistema bonapartista bajo la égida del Emperador de Japón; un sistema que dominó el país hasta 1945 y que propició la consolidación de una burguesía nacional y el surgimiento de una potencia imperialista.

Partiendo de una interpretación errónea del proceso de restauración capitalista, los principales teóricos del PO abordan la naturaleza de la burocracia estalinista-capitalista en la China actual de un modo análogo al que aplicarían a la burocracia estalinista en el contexto de un Estado obrero degenerado. Así lo expone el camarada Daniel Rapanelli:

La Constitución "socialista", a nivel de la superestructura, constituye la representación política y jurídica adoptada por el capitalismo híbrido característico del Estado chino. Este fenómeno, insistimos, solo puede ser transitorio, dado que la burocracia no es una clase social, sino una capa parasitaria”.

Es cierto que la burocracia no es una clase social per se; sin embargo, esto no implica que no pertenezca a las clases sociales. En el capitalismo, los estratos superiores de la burocracia estatal forman parte de la clase dominante, en cuanto son los principales ejecutores de la política capitalista. Los estratos inferiores, por su parte, pertenecen más bien a la clase media. Ambos sectores constituyen capas parasitarias en la medida en que se apropian de una cuota de la plusvalía capitalista; no obstante, son simultáneamente indispensables para la superestructura capitalista y, por ende, para el correcto funcionamiento del capitalismo, tanto en China como en cualquier otra sociedad de clases capitalista.

Los camaradas del PO son incapaces de concebir que el “comunista” PCCh pudiera supervisar el proceso integral de restauración capitalista —llegando incluso a propiciar el surgimiento de una potencia imperialista— y erigirse como comité ejecutivo de la burguesía; ello se debe a su convicción de que la naturaleza de clase de la burocracia estalinista resultaría incompatible con tal función. Una vez más, esto refleja una incomprensión fundamental del carácter social del estalinismo.

Por el contrario, nosotros hemos propugnado siempre un análisis distinto del carácter de clase de la burocracia estalinista. [48] En síntesis, y siguiendo los trabajos de Trotsky sobre el estalinismo, concebimos el surgimiento de la casta burocrática —así como su toma del poder— como una severa derrota para la clase obrera y como una contrarrevolución política. Si bien la burocracia no pudo —ni quiso— abolir en aquel momento las relaciones de propiedad planificadas y poscapitalistas, sí destruyó los órganos de poder de la clase obrera, tales como los sóviets democráticos y las fuerzas armadas bajo control popular. Al proceder de este modo, recreó un aparato estatal burocrático-militar, similar en su forma al de los Estados capitalistas. Y aunque la burocracia administró y defendió —durante un cierto periodo— los fundamentos sociales del Estado obrero con la ayuda de dicho aparato estatal, ese mismo aparato constituyó un obstáculo colosal —y, a la postre, insuperable— para la lucha de liberación de las masas.

La casta estalinista, junto con su aparato estatal burocrático-militar, ostentó un carácter antiproletario desde sus mismos orígenes. La burocracia constituía una fuerza pequeñoburguesa, y su poder político y sus privilegios descansaban en los recursos del aparato estatal que había impuesto sobre los cimientos socioeconómicos del Estado obrero. Como base social de su dominio, había creado una capa social conformada por una aristocracia obrera. Por consiguiente, la burocracia estalinista y su aparato estatal eran fuerzas de clase ajenas que usurparon y utilizaron el Estado obrero para sus propios intereses sociales. De ahí que la burocracia estalinista no tuviera un carácter proletario, sino más bien pequeñoburgués, y que creara —tal como señaló Trotsky— una “superestructura burguesa-burocrática y bonapartista”. [49]

 

La burocracia estalinista y la restauración capitalista

 

Solo reconociendo la naturaleza antiproletaria de la burocracia estalinista es posible comprender el papel de este caso en el proceso de restauración capitalista. En la medida en que el Estado obrero —cuya base socioeconómica los estalinistas distorsionaron y de la cual abusaron— pudo proporcionar suficientes privilegios a la burocracia, esta estuvo dispuesta a defender dicho Estado mediante sus propios métodos no revolucionarios. Al mismo tiempo, la casta burocrática oprimió permanentemente a la clase obrera, dado que solo un estado de atomización de las masas permitía a los estalinistas apropiarse de los recursos estatales en beneficio propio.

Sin embargo, a partir del momento en que la economía planificada estalinista agotó su potencial de desarrollo económico —y, por consiguiente, dejó de servir como base fiable para sus privilegios—, sectores de la casta burocrática comenzaron a buscar otra base, más prometedora, para su riqueza: la economía de mercado. Trotsky ya había previsto este proceso en la década de 1930.

Admitamos que ni el partido revolucionario ni el contrarrevolucionario se adueñen del poder. La burocracia continúa a la cabeza del Estado. La evolución de las relaciones sociales no cesa. Es evidente que no puede pensarse que la burocracia abdicará en favor de la igualdad socialista. Ya desde ahora se ha visto obligada, a pesar de los inconvenientes que esto presenta, a restablecer los grados y las condecoraciones; en el futuro, será inevitable que busque apoyo en las relaciones de propiedad. Probablemente se objetará que poco importan al funcionario elevado las formas de propiedad de las que obtiene sus ingresos. Esto es ignorar la inestabilidad de los derechos de la burocracia y el problema de su descendencia. El reciente culto de la familia soviética no ha caído del cielo. Los privilegios, que no se pueden legar a los hijos pierden la mitad de su valor; y el derecho de testar es inseparable del derecho de la propiedad. No basta ser director de trust, hay que ser accionista. La victoria de la burocracia en ese sector decisivo crearía una nueva clase poseedora. Por el contrario, la victoria del proletariado sobre la burocracia señalaría el renacimiento de la revolución socialista. La tercera hipótesis nos conduce así, a las dos primeras, que citamos primero para mayor claridad y simplicidad.” [50]

Fue precisamente este proceso el que tuvo lugar en las décadas de 1980 y 1990. Fue la burocracia estalinista —o grandes sectores de ella— la que inició el proceso de restauración capitalista en aquel periodo. No solo eso: como pudimos observar en varios países, el mismísimo partido (a veces rebautizado, a veces bajo el mismo nombre “comunista”) y los mismísimos dirigentes encabezaron el proceso de contrarrevolución social, transformando Estados obreros degenerados en Estados capitalistas (p. ej., Asia Central, el Cáucaso, Serbia, China, Vietnam, Laos).

La ​​tesis del PO —según la cual la burocracia del PCCh y su aparato estatal constituirían un obstáculo para que la burguesía actúe como clase dominante en China— ignora no solo la naturaleza reaccionaria de dicha burocracia, sino también la naturaleza específica del aparato estatal estalinista. De hecho, la maquinaria estatal estalinista poseía, en su forma, un carácter burgués; es decir, era similar a las instituciones clave del Estado capitalista (la policía, el ejército permanente, la justicia y la burocracia), las cuales se hallaban separadas de las masas y fuera de todo control por parte de estas. Esta maquinaria era, ante todo, un instrumento destinado a controlar y reprimir a la clase obrera y a las masas populares. Es por ello que la tarea de la revolución proletaria en los Estados estalinistas consistía en destruir esta maquinaria estatal burocrático-militar. Por la misma razón, los trotskistas siempre han insistido en que una transformación pacífica no era posible, tal como pudo observarse en la brutal represión de los levantamientos obreros contra los estalinistas (1953 en Alemania Oriental, 1956 en Hungría, 1968 en Checoslovaquia, 1980/81 en Polonia, 1981 en Kosovo o 1989 en China).

Por el contrario, la restauración capitalista sí fue posible de manera pacífica, dado que la burocracia estalinista ya se encontraba mucho más próxima al capitalismo y pudo transformarse a sí misma, respectivamente, en una nueva burocracia capitalista o en nuevos empresarios. La similitud entre las instituciones estatales estalinistas y las burguesas permitió que dicho proceso de restauración capitalista se llevara a cabo sin grandes convulsiones en el aparato estatal. La contrarrevolución capitalista no requirió la destrucción de la maquinaria estatal burocrático-militar estalinista.

 

El PCCh y las redes políticas guanxi

 

Como demuestran las citas anteriores, los teóricos de la mayoría del PO creen que existiría una diferencia insalvable en la naturaleza social entre la burocracia del partido y del Estado, por un lado, y la burguesía china, por el otro. ¡Nada más lejos de la realidad! En sus contribuciones al debate, los camaradas del PO señalaron ellos mismos la apertura del PCCh a los capitalistas. Pero el proceso real de fusión entre la burocracia y la burguesía es mucho más profundo de lo que los camaradas reconocen.

El porcentaje de empresarios que eran miembros del partido aumentó del 20% a finales de la década de 1990 al 35% para el año 2004. [51] La proporción de empresarios entre los diputados de la Asamblea Popular Nacional creció del 10,3% al 18,2% entre 1997 y 2004, y su proporción entre los miembros de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino subió del 22% al 30,6%. [52]

En general, toda la naturaleza de la relación entre la burocracia y la clase capitalista se caracteriza por una amalgama profunda y orgánica. Esta relación se distingue por las llamadas redes políticas guanxi, las cuales se construyen “en torno a empresarios privados, funcionarios del gobierno local, cuadros del partido y representantes políticos”. Estas redes “permiten a las empresas influir en la formulación de políticas, obtener información oportuna sobre cambios normativos, acceder a crédito bancario y generar una mayor certidumbre en sus entornos empresariales”. [53]

Por consiguiente, observamos en todos los niveles —desde el local y regional hasta el nacional— estrechas relaciones entre burócratas individuales y capitalistas. Existen muchos casos bien conocidos en los que tales relaciones se dan dentro de la misma familia o en los círculos de amistades. Como resultado, muchas familias de burócratas se han convertido en millonarias. En China, a los hijos de aquellos burócratas que se enriquecen se les denomina “Principitos”. No estamos hablando de excepciones individuales, sino de una poderosa tendencia general. En un estudio especial sobre esta cuestión, demostramos mediante numerosos ejemplos que, más o menos, todas las familias de los principales burócratas del partido y del Estado se han vuelto millonarias, realizando grandes inversiones en negocios capitalistas. [54]

Resulta, por tanto, completamente absurdo suponer que exista una división de clase entre la burocracia del PCCh y la clase capitalista. No; la élite gobernante de China se ha transformado de una burocracia estalinista en una burocracia estalinista-capitalista: una burocracia que sirve a la burguesía y que está vinculada a ella de manera orgánica.

Para demostrar su tesis sobre la naturaleza “no capitalista” de la burocracia gobernante, a los teóricos de la mayoría del PO les gusta remitirse a diversas medidas punitivas adoptadas contra capitalistas individuales que provocaron la ira de los dirigentes del partido. Sin embargo —como hemos analizado en otro lugar—, este no constituye un contraargumento válido. En primer lugar, dichas medidas punitivas no se limitan a los capitalistas individuales, sino que se aplican con mucha mayor frecuencia contra burócratas individuales.

En cualquier caso, el régimen “comunista” de China no constituye una excepción en este aspecto. El régimen de Putin en Rusia castiga reiteradamente a oligarcas, a altos directivos estatales o a burócratas: algunos huyen al exilio, otros terminan en Siberia y otros, repentinamente, “se caen por la ventana”. Otros países donde se han producido castigos de este tipo en el pasado reciente son Arabia Saudita y Tailandia; todos ellos son, evidentemente, regímenes capitalistas. Lo que todos tienen en común es que se trata de regímenes bonapartistas. Tales medidas punitivas no reflejan ningún sesgo anticapitalista, sino que más bien evidencian el deseo del régimen —o, más precisamente, del Estado, en cuanto representante del Capitalista Total Ideal (Marx)— de mantener bajo control a los burócratas y capitalistas individuales. Esta necesidad resulta aún más imperiosa en Estados de este tipo, dado que la corrupción constituye un rasgo endémico de todo el aparato estatal y de su relación con el sector empresarial.

 

¿La restauración capitalista como un proceso endógeno o exógeno?

 

Esto nos lleva al siguiente error teórico. Los teóricos del PO siempre sostuvieron que la restauración capitalista no podía ser un proceso endógeno, en el que una nueva burguesía surgiera de sectores de la burocracia estalinista como resultado de un proceso de acumulación primitiva. En consecuencia, afirmaron que el capitalismo en Rusia y China solo podría restaurarse como un proceso exógeno, a través de la colonización de estos países por parte del imperialismo occidental.

Es por ello que Pablo Heller afirma, en la cita mencionada anteriormente, que “es válido hablar de la restauración capitalista como un proceso exógeno, que viene desde afuera”. Y añadió: “El lugar que el imperialismo les reserva a China y Rusia es el de un engranaje subordinado, un apéndice auxiliar en la acumulación capitalista mundial regenteado por las potencias capitalista tradicionales. Es decir, la restauración capitalista –tal como fue alentado por la burguesía imperialista- está asociada a un proceso de colonización, o sea, de sometimientos de los ex Estados obreros a la tutela económica y política directa del imperialismo”. [55]

Y su camarada Kane declara: “La restauración capitalista, aun cuando todavía estaba en pie la burocracia estalinista de la Unión Soviética, era un proceso impulsado por el imperialismo, no un proceso endógeno, autónomo. (...) Esta política de la restauración siempre estuvo ligada, para las potencias imperialistas, a una política de colonización. El objetivo apuntó, desde el vamos, a reducir a Rusia y China a la condición de semicolonias del imperialismo”.

Tal interpretación condujo inevitablemente a los camaradas del PO a un callejón sin salida teórico. Si el capitalismo no puede ser restaurado por la burocracia estalinista (o, respectivamente, por facciones de la misma), esto solo sería posible como un proceso de colonización de dichos países por parte de las viejas potencias imperialistas. Y dado que Rusia y China, evidentemente, no se habían convertido en semicolonias de los EE. UU., de Europa Occidental ni de Japón... ¡el capitalismo no se ha restaurado! La realidad, por supuesto, ha demostrado lo contrario: el capitalismo se restauró, a todas luces, en Rusia y China hace ya mucho tiempo, sin que ello transformara a estos países en semicolonias del imperialismo.

En última instancia, esta incapacidad para comprender el proceso de restauración capitalista es el resultado de la doctrina teórica de larga data que el PO ha sostenido durante décadas. Por un lado, niegan la posibilidad del surgimiento de nuevas sociedades capitalistas en los antiguos Estados obreros; ello se debe a su teoría del catastrofismo, la cual considera que el capitalismo se encuentra ya demasiado exhausto como para que tal posibilidad sea viable. Por otra parte, niegan la posibilidad de que la burocracia estalinista pueda convertirse en un instrumento de restauración capitalista, establecer estrechos vínculos con la nueva burguesía o incluso transformarse ella misma en capitalista.

En resumen, observamos cómo el legado teórico del PO constituye una pesada carga sobre los hombros de los teóricos del PO y un obstáculo para comprender los acontecimientos mundiales de las últimas décadas. De ahí que resulte aún más alarmante el hecho de que no solo los teóricos de la mayoría del PO se remitan con orgullo al documento fundacional de 2004 de la corriente internacional del PO —el cual codificó sus teorías sobre el catastrofismo y la restauración capitalista—, sino que también Pablo Giachello —el principal teórico de la corriente minoritaria más numerosa en este debate— no solo se abstuviera de formular crítica alguna a este legado teórico durante la reunión de diciembre —en la que los representantes de las tres corrientes debatieron sus diferencias—, ¡sino que incluso se refiriera de manera positiva a dicho documento y a sus conclusiones pertinentes!

Pero aquí, en este proceso, se confirma una tesis muy importante del Partido Obrero de hace 20 años —la tesis de 2004 del Comité Coordinador para la Refundación de la Cuarta Internacional—, la cual señalaba que el proceso de apertura, el proceso de restauración capitalista en los antiguos Estados obreros, a pesar de expandir la esfera de la explotación del capital y de intensificar la competencia en el seno de la clase obrera mundial, lejos de ofrecer una solución a largo plazo para el capitalismo y el imperialismo, se convertiría en un factor de la crisis del propio capitalismo y del imperialismo”. [56]

Ciertamente, en el plano empírico, el camarada Giachello señala el fracaso de la mayoría, que se negó a reconocer el rápido crecimiento de China como potencia capitalista: “Aquellos que en el curso del último cuarto de siglo hemos subestimado la capacidad de China para proyectarse en la economía mundial hemos sido desmentidos por el proceso histórico concreto”. [57] Sin embargo, no extrae conclusión alguna respecto a las raíces de este fracaso, las cuales residen en la errónea teoría del PO sobre el imperialismo y el estalinismo.

Por el contrario, el compañero Luis Brunetto señala los errores en la teoría de larga data del PO sobre el estalinismo y su incapacidad para reconocer la naturaleza del proceso de restauración capitalista.

La raíz de este error se encuentra, a mi entender, en la identificación del proceso de restauración capitalista con el intento de recolonización de los ex estados obreros por el imperialismo. La restauración no podría según ese punto de vista completarse sin la recolonización de China y Rusia. El imperialismo y no la burocracia, contra lo que sostenía Trotsky, es en ese concepto erróneo el agente propulsor fundamental del proceso de restauración capitalista. La consecuencia política inevitable es la de asignar a la burocracia todavía un rol históricamente progresivo, limitante del proceso de restauración capitalista”. [58]


 

IV. Consecuencias para el programa y las tácticas

 

Las diferencias teóricas sobre el carácter de clase de Rusia y China tienen consecuencias importantes para el programa y las tácticas. Como demuestran las citas anteriores, la mayoría del PO continúa manteniendo su postura de larga data de oponerse al derrotismo revolucionario para China (¿y Rusia?). Esto es coherente únicamente con su análisis erróneo de China y Rusia como potencias no imperialistas. Es cierto que, si estos Estados fueran realmente semicolonias, los marxistas estarían obligados a ponerse del lado de estos Estados en cualquier conflicto con las potencias imperialistas occidentales.

 

¿Derrotismo revolucionario o defensa socialimperialista de China y Rusia?

 

Sin embargo, los auténticos marxistas reconocen el carácter imperialista de Rusia y China y, por lo tanto, enarbolan la consigna derrotista de que “el enemigo principal está en casa”, no solo en los países imperialistas occidentales, sino también frente a sus rivales orientales.

Por la misma razón, los marxistas deben defender a los países semicoloniales que son atacados por potencias imperialistas. La CCRI y todos los socialistas auténticos se ponen del lado de Irán contra EE. UU. e Israel [59] y, del mismo modo, defendemos a Ucrania contra la invasión de Putin. [60] Por el contrario, el PO se ha negado sistemáticamente a apoyar la guerra justa de defensa nacional de Ucrania, e incluso atacó repetidamente a la CCRI por hacerlo. [61]

El caso de Taiwán es más complejo, tal como hemos demostrado en nuestros documentos. El pueblo taiwanés posee su propia identidad nacional, y el Partido Comunista de China reconoció su derecho a la autodeterminación nacional en las décadas de 1920 y 1930. Por consiguiente, repudiamos la tesis estalinófila de que Taiwán sería una “parte natural” de China. [62]

No obstante, en las últimas décadas, la cuestión de Taiwán se ha vinculado estrechamente a la rivalidad interimperialista entre EE. UU. y China. En caso de una invasión china de Taiwán y una intervención militar por parte de EE. UU., consideraríamos dicha guerra, ante todo, como un conflicto interimperialista en el que la cuestión del derecho de Taiwán a la autodeterminación nacional pasaría a ser una cuestión subordinada. En consecuencia, los comunistas tendrían que adoptar una postura derrotista respecto a ambos bandos. [63]

Por el contrario, tal como demostramos anteriormente, la mayoría del PO apoyaría a China frente a los EE. UU. Objetivamente, adoptarían una postura socialimperialista de carácter prochino y, de hecho, tal enfoque de alinearse con Rusia y China contra las potencias occidentales ha sido la posición oficial del PO durante décadas. Así lo escribieron en su revista teórica internacional:

Lo que determina el carácter de la guerra en el siglo XXI es el cerco a Rusia y China por parte del imperialismo estadounidense —en alianza con sus aliados subordinados del imperialismo europeo y japonés—, con el fin de integrar a los primeros países en el sistema mundial imperialista de manera irrestricta, llevando a su culminación el proceso de restauración capitalista en dichas naciones. (...) El interés del proletariado mundial reside en la derrota del imperialismo. El poder militar de Rusia y China reduce la posibilidad de una invasión imperialista a un nivel casi imposible. Sin embargo, con anterioridad a un ataque militar, estos países se enfrentan al riesgo de un colapso económico y político, resultante de la destrucción de todos los logros de la revolución proletaria y de la aguda irrupción de todas las dinámicas de la crisis capitalista en su interior. Es decir que, aunque dichas potencias puedan resistir al imperialismo, no pueden derrotarlo. Por otra parte, la derrota de Rusia y China a manos del imperialismo daría lugar a resultados regresivos a escala mundial. Por consiguiente, no es posible ninguna imparcialidad entre el imperialismo y estos países. Muy al contrario, cada golpe que reciba el imperialismo allanaría el camino para las dinámicas revolucionarias”. [64]

Esta misma postura socialimperialista de orientación prooriental fue expresada en una declaración adoptada en un congreso de la tendencia internacional del PO en abril de 2018.

Ni en Rusia, como tampoco en China se ha formado un capital imperialista, y la posibilidad de un imperialismo de exclusiva base estatal es una hipótesis inconsistente. Estos regímenes de transición al capitalismo enfrentan los polos, por un lado, de la colonización imperialista (y guerras), y por el otro de la revolución proletaria. En una hipótesis de guerra imperialista contra Rusia y/o China, para llevar a término una restauración capitalista de carácter colonial, los socialistas revolucionarios vamos a luchar por la derrota completa del imperialismo y a aprovechar esa lucha para impulsar el resurgimiento de los soviets, como poder político independiente de la clase obrera; expropiar a la oligarquía y a la burocracia y desarrollar una revolución socialista, defendiendo la libre autodeterminación de los pueblos, en la perspectiva de la reconstrucción de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en el origen revolucionario e internacionalista de la revolución de Octubre”. [65]

Lamentablemente, la minoría del PO —agrupada en torno al camarada Pablo Giachello— no ha roto por completo con la postura socialimperialista “pro-Oriente” sostenida por el sector mayoritario, dado que ratifica la evaluación fundamental de este último respecto a la naturaleza de la rivalidad entre las potencias occidentales y orientales. Peor aún: reitera también la postura histórica del PO de oponerse a cualquier defensa de Ucrania frente a la invasión de Putin.

Y para adoptar una postura coherente sobre la cuestión de Taiwán —una postura revolucionaria—, es preciso partir de la tesis del PO: que la fuerza motriz de la situación internacional reside en el intento del imperialismo mundial de colonizar a China y a Rusia. Sobre la base de esta postura, el PO adoptó una posición revolucionaria frente a la guerra en Ucrania: una posición de derrotismo revolucionario”.

Para que su debate interno arroje un resultado positivo, el PO debe refutar de manera enérgica e inequívoca tales posturas, ¡las cuales expresan un socialimperialismo “pro-Oriente”!

 

La vergonzosa colaboración con el OKП estalinista

 

Otro resultado de su análisis y programa erróneos respecto a Rusia y China ha sido la alianza política del PO con un partido estalinista en Rusia: el Partido Comunista Unificado (OKP). Una de sus dirigentes centrales, Darya Mitina, participó como oradora principal en la mencionada conferencia internacional del PO en abril de 2018. El OKP ha apoyado sistemáticamente el imperialismo ruso y sus aventuras de política exterior durante muchos años. Compartió la negación del PO respecto al carácter imperialista de Rusia y China, y declaró que el enemigo es un “único centro imperialista (los países del mundo anglosajón, la UE, Japón)” que amenazaría a Rusia. [66] En consecuencia, el OKP comparte el notorio concepto de Putin de la “desnazificación de Ucrania”, base ideológica de su invasión. Como era de esperar, el OKP ha sido un leal partidario del imperialismo granruso desde el comienzo de su existencia, y ya en 2014 apoyó la intervención militar de Moscú en Ucrania. De hecho, la mencionada dirigente del OKP, Mitina, fue en aquel entonces representante oficial del “Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Popular de Donetsk” en Moscú. ¡Lógicamente, el OKP se ha alineado con el imperialismo ruso también en la actual guerra de Putin contra Ucrania! [67] Asimismo, se alineó con la dictadura reaccionaria de Assad contra el pueblo insurrecto sirio.

En conclusión, acogemos con gran satisfacción el debate en el seno del PO sobre el carácter de clase de China y Rusia. Es importante que el partido supere su legado teórico (catastrofismo, análisis erróneo de la burocracia estalinista, etc.) para poder reconocer el estado real del desarrollo capitalista en estos países y su emergencia como potencias imperialistas.

Es crucial que el PO supere sus errores para poder rectificar su política de alineamiento con China y Rusia en su rivalidad con las potencias occidentales; una política que equivale al socialimperialismo (prooriental). La única posición correcta es el derrotismo revolucionario en todos los conflictos interimperialistas entre las Grandes Potencias (EE. UU., Europa Occidental, Japón, China, Rusia). Al mismo tiempo, los marxistas deben defender a los países semicoloniales que sufren la agresión de Estados imperialistas (por ejemplo, Irán frente a EE. UU. e Israel, o Ucrania frente a Rusia).


 

Resumen

 

1.            El debate en el PO argentino sobre el carácter de clase de China y Rusia ha revelado tres posturas diferentes. La mayoría, básicamente, continúa sosteniendo la posición histórica del partido de que estos dos Estados no son potencias imperialistas. Si bien no elaboran una caracterización de clase exacta, resulta evidente que consideran que China y Rusia ocupan un lugar dependiente y subordinado dentro del orden mundial imperialista (similar al de las semicolonias). En relación con esto, sostienen que el proceso de restauración capitalista en China no se ha completado, dado que la burguesía aún no se ha constituido como clase dominante. En consecuencia, la mayoría se opone al programa del derrotismo revolucionario en China y Rusia, y defendería a estas potencias frente al imperialismo occidental.

2.            La minoría en este debate se divide en dos sectores. El más numeroso considera a China como un “imperialismo en formación”. Al igual que el PTS —con el cual el PO colabora dentro de la alianza electoral trotskista FIT-U—, esta minoría reconoce una serie de hechos relativos al desarrollo capitalista de China, pero, al mismo tiempo, niega enfáticamente que esta se haya convertido ya en una potencia imperialista. La corriente minoritaria más reducida reconoce acertadamente que la restauración capitalista se ha completado tanto en China como en Rusia, y que ambos Estados se han transformado en potencias imperialistas.

3.            La CCRI ha expuesto en sus trabajos que la restauración capitalista se completó ya en la década de 1990 y que China y Rusia se han convertido en potencias imperialistas. En la actualidad, China figura entre las tres principales potencias mundiales en todos los ámbitos económicos y militares relevantes: desde la manufactura, el comercio, las grandes corporaciones y los multimillonarios, hasta el gasto armamentístico y los misiles nucleares. Si bien Rusia es económicamente más débil que China, su burguesía monopolista domina la economía interna y superexplota a los pueblos de su periferia. Asimismo, desempeña un papel político y militar influyente en diversas regiones de África y Oriente Medio, y posee (junto con Estados Unidos) el mayor arsenal de armas nucleares.

4.            Aunque el debate actual refleja el hecho de que las estériles doctrinas del PO resultan cada vez más difíciles de sostener ante la realidad del contundente papel que desempeñan China y Rusia en el orden mundial imperialista, dicho debate se ve aún lastrado por la pesada carga del legado teórico del PO. Este legado es, en primer lugar, su teoría catastrofista —una teoría que postula que el capitalismo se encuentra en un estado de colapso permanente, sin ciclos, periodos, fases, ni altibajos diferenciados. De ahí que los teóricos del PO no pudieran concebir que nuevos Estados capitalistas —o incluso potencias imperialistas— pudieran surgir tras el colapso del estalinismo.

5.            Estrechamente vinculada a esta concepción dogmática del imperialismo se halla la postura de los teóricos del PO, quienes solo reconocen como imperialistas a aquellos Estados que se asemejan a las antiguas y consolidadas potencias estadounidenses y europeas. Tal como hemos demostrado en nuestros trabajos, el enfoque de Lenin era muy distinto; él no solo consideraba imperialistas a las potencias económicamente más avanzadas (como Gran Bretaña, EE. UU., Alemania y Francia), sino también a potencias más “atrasadas”, tales como Rusia, Austria-Hungría, Italia o Japón. Todos estos Estados eran imperialistas, a pesar de presentar niveles de desarrollo económico y capacidades militares dispares.

6.            En segundo lugar, la mayoría del PO se niega a reconocer que la burocracia del PCCh se ha transformado en un régimen estalinista-capitalista que se ha fusionado con la burguesía y sirve a sus intereses. Por el contrario, concibe a la burocracia del partido y del Estado como un obstáculo para la burguesía, un obstáculo que esta debería eliminar para erigirse como clase dominante. En realidad, fue la propia burocracia estalinista la que —tal como predijo Trotsky— inició el proceso de restauración capitalista, transformándose a sí misma en nuevos capitalistas o, respectivamente, en una nueva burocracia burguesa. Diversos ejemplos en Asia Central, el Cáucaso o Serbia han puesto de manifiesto que un mismo partido y unos mismos dirigentes iniciaron el proceso de restauración capitalista y han permanecido en el poder durante muchos años (en algunos casos, hasta la actualidad). En China, Vietnam y Laos, los partidos “comunistas” ni siquiera cambiaron de nombre y establecieron un régimen estalinista-capitalista. En el caso de China, hemos demostrado la existencia de una estrecha relación entre la burocracia del partido y del Estado y la clase capitalista. Ambas están interconectadas a través de las denominadas redes políticas guanxi, y numerosos burócratas cuentan con familiares y amigos que son capitalistas.

7.            Otra consecuencia de las erróneas teorías del PO —tanto la del catastrofismo como la relativa a la naturaleza de la burocracia estalinista— es su postulado de que la restauración capitalista no podría ser un proceso endógeno, sino exclusivamente exógeno; es decir, un proceso impulsado por potencias imperialistas extranjeras que transformaría a estos países en semicolonias. Dado que China y Rusia han permanecido como potencias manifiestamente independientes, los teóricos de la PO concluyeron que… la restauración capitalista aún no se ha completado —¡35 años después de la caída del Muro de Berlín!

8.            Las diferencias teóricas sobre el carácter de clase de Rusia y China tienen consecuencias importantes para el programa y las tácticas. Si estas dos potencias no son imperialistas, resulta lógico rechazar el programa del derrotismo revolucionario para China (y Rusia) y abogar por su defensa frente a las potencias imperialistas occidentales. Por el contrario, la CCRI y todos los marxistas auténticos reconocen los conflictos entre EE. UU., Europa Occidental y Japón, por un lado, y China y Rusia, por el otro, como una rivalidad interimperialista y, en consecuencia, aplican el programa del derrotismo revolucionario a todas estas Grandes Potencias. Al mismo tiempo, defendemos a los países semicoloniales que sufren agresiones por parte de Estados imperialistas (p. ej., Irán frente a EE. UU. e Israel; Ucrania frente a Rusia). Solo nos abstendríamos de hacerlo en aquellos casos en que un conflicto entre una potencia imperialista y un país semicolonial formara parte de una guerra interimperialista (p. ej., posiblemente una guerra por Taiwán). Otra consecuencia del análisis erróneo del PO sobre el carácter de clase de China y Rusia es su vergonzosa y estrecha colaboración con el partido estalinista OKP, una formación rusa que ha respaldado la invasión de Ucrania por parte de Putin desde 2014.

9.            Para elaborar una evaluación correcta de la dinámica de la situación mundial y de los conflictos entre las Grandes Potencias, los compañeros del PO deben superar sus errores teóricos y políticos. Deben reconocer la naturaleza imperialista de China y Rusia, y aplicar el programa del derrotismo revolucionario también a estas potencias.

 

 



[1] Redacción En Defensa del Marxismo: ¿A dónde va China? Presentación de la revista En Defensa del Marxismo N°62. Debate entre Pablo Heller, Pablo Giachello y Luis Brunetto, 6 December 2025, https://revistaedm.com.ar/nota/a-donde-va-china-presentacion-de-la-revista-en-defensa-del-marxismo-n62/.

[2] Michael Pröbsting: ¿Es realmente tan compleja la cuestión china? La XIV Conferencia Internacional del PTS/CRP-CI y su debate sobre China como gran potencia, 11 de febrero de 2026, https://www.thecommunists.net/worldwide/global/is-the-china-question-really-so-tricky/#anker_1

[3] Hemos publicado una serie de obras sobre el capitalismo en China y su ascenso como potencia imperialista. Las más importantes son las siguientes: Michael Pröbsting: Chinese Imperialism and the World Economy, an essay published in the second edition of “The Palgrave Encyclopedia of Imperialism and Anti-Imperialism” (edited by Immanuel Ness and Zak Cope), Palgrave Macmillan, Cham, 2020, https://link.springer.com/referenceworkentry/10.1007%2F978-3-319-91206-6_179-1; por el mismo autor: China’s Rise as a Great Power and the Marxist Theory of Imperialism, Critique: Journal of Socialist Theory, March 2025, http://critiquejournal.net/free-articles/chinas-rise-theory-imperialism.html; One Should Not Camouflage Capitalist and Imperialist China as “Socialist”. A Reply to Immanuel Ness and John Bellamy Foster, Spectre, April 2025, https://spectrejournal.com/one-should-not-camouflage-capitalist-and-imperialist-china-as-socialist/; On the transformation of social property relations under China’s party-state regime, LINKS, 28 September 2024, https://links.org.au/transformation-social-property-relations-under-chinas-party-state-regime; On the specific class character of China’s ruling bureaucracy and its transformation in the past decades, LINKS, 15 September 2024, https://links.org.au/specific-class-character-chinas-ruling-bureaucracy-and-its-transformation-past-decades; China‘s transformation into an imperialist power. A study of the economic, political and military aspects of China as a Great Power (2012), https://www.thecommunists.net/publications/revcom-1-10/#anker_4; China’s Emergence as an Imperialist Power (Artículo en la revista estadounidense 'New Politics'), en: “New Politics”, verano de 2014 (Vol:XV-1, Whole #: 57).

[4] El camarada Pablo Giachello, de la minoría, señala esta falta de claridad sobre esta cuestión crucial: “Los “Apuntes” de Heller carecen de una categorización de China en torno al lugar que hoy ocupa el gigante asiático en la jerarquía del capitalismo mundial”. Pablo Giachello: Polémicas sobre China. Notas críticas a los textos de los compañeros Heller y Brunetto, 21 de diciembre de 2025, https://revistaedm.com/edm-digital-21-12-2025/polemicas-sobre-china/

[5] Guillermo Kane: Algunas notas sobre el carácter del Estado en Rusia y China, May 2024, https://revistaedm.com/edm-24-05-26/algunas-notas-sobre-el-caracter-del-estado-en-rusia-y-china/. Todas las citas provenientes del camarada Kane son de este documento.

[6] Pablo Heller: China: Capitalismo de Estado Sui-Generis. Contribución a la polémica, 26 de enero de 2026, https://revistaedm.com/edm-04-01-26/china-capitalismo-de-estado-sui-generis/

[7] Redacción En Defensa del Marxismo: ¿A dónde va China?

[8] Pablo Heller: China: Capitalismo de Estado Sui-Generis

[9] Daniel Rapanelli: ¿Es la República Popular China un país imperialista?, 24 de enero de 2026, https://revistaedm.com/edm-24-01-26/es-la-republica-popular-china-un-pais-imperialista/

[10] Ibid

[11] Ibid

[12] Ibid

[13] Pablo Giachello: Polémicas sobre China

[14] Pablo Giachello: De dónde viene y a dónde va China, 8 de agosto de 2025, https://revistaedm.com.ar/nota/de-donde-viene-y-adonde-va-chin

[15] Para nuestro debate con los camaradas de PTS/CPR-FI, véase, por ejemplo, el intercambio entre Esteban Mercatante y Michael Pröbsting publicado por ambas organizaciones en https://www.laizquierdadiario.com/El-caracter-de-China-y-sus-consecuencias-para-la-politica-revolucionaria y https://www.thecommunists.net/theory/debate-on-capitalism-in-china/). Asimismo, en el otoño de 2023 tuvo lugar otro debate en una reunión pública en Buenos Aires, en la que participaron Medina Avdagić y Michael Pröbsting —en representación de la CCRI—, así como José Castillo —profesor de la Universidad de Buenos Aires y reconocido teórico y dirigente de la UIT-CI— y Matías Maiello, destacado teórico del PTS/CPR-FI.( https://www.thecommunists.net/rcit/rcit-interventions-at-rallies-in-2023-part-2/#anker_2); véanse también los siguientes trabajos de Michael Pröbsting: ¿Es realmente tan compleja la cuestión china? La XIV Conferencia Internacional del PTS/CRP-CI y su debate sobre China como gran potencia, 11 de febrero de 2026, https://www.thecommunists.net/worldwide/global/is-the-china-question-really-so-tricky/#anker_1;  China: una potencia imperialista… ¿o todavía no? ¡Una cuestión teórica con consecuencias muy prácticas! Continuando el Debate con Esteban Mercatante y el PTS/FT sobre el carácter de clase de China y sus consecuencias para la estrategia revolucionaria, 22 de enero de 2022; Incapaces de ver el bosque por ver los árboles. El empirismo ecléctico y la falla del PTS/FT en reconocer el carácter imperialista de China, 13 de agosto de 2020, https://www.thecommunists.net/theory/pts-ft-and-chinese-imperialism/#anker_2; ¿Cómo es posible que algunos marxistas sigan dudando de que China se ha vuelto capitalista? (Una crítica del PTS/FT). Un análisis del carácter capitalista de las empresas estatales de China y sus consecuencias políticas, 18 de septiembre de 2020, https://www.thecommunists.net/theory/pts-ft-and-chinese-imperialism-2/#anker_2

[16] Redacción En Defensa del Marxismo: ¿A dónde va China? Presentación de la revista En Defensa del Marxismo N°62. Debate entre Pablo Heller, Pablo Giachello y Luis Brunetto, 6 de diciembre de 2025, https://revistaedm.com.ar/nota/a-donde-va-china-presentacion-de-la-revista-en-defensa-del-marxismo-n62/

[17] Pablo Giachello: De dónde viene y a dónde va China

[18] Luis Brunetto: Sobre el carácter de la sociedad china (Primera parte), 10 August 2025, https://revistaedm.com/edm-25-08-10/sobre-el-caracter-de-la-sociedad-china/

[19] Redacción En Defensa del Marxismo: ¿A dónde va China?

[20] Chunlin Zhang: How Much Do State-Owned Enterprises Contribute to China’s GDP and Employment? July 15, 2019, https://documents.worldbank.org/en/publication/documents-reports/documentdetail/449701565248091726/how-much-do-state-owned-enterprises-contribute-to-china-s-gdp-and-employment, p. 10

[21] Zhi Li, Congming Ding, Zhenqiao Liang: Growing Up in China's SOEs Reform: The massive layoffs and public trust in government, 2016, Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=2799076, pp. 4-5

[22] Yunhua Liu: A Comparison of China's State-Owned Enterprises and Their Counterparts in the United States: Performance and Regulatory Policy, p. S47

[23] China 2030. Building a Modern, Harmonious, and Creative High-Income Society (2012), published by The World Bank and the Development Research Center of the State Council, the People’s Republic of China, p. 111

[24] Scott Kennedy: The Biggest But Not the Strongest: China’s Place in the Fortune Global 500, August 18, 2020, https://www.csis.org/blogs/trustee-china-hand/biggest-not-strongest-chinas-place-fortune-global-500

[25] Facundo Alvaredo, Lucas Chancel, Thomas Piketty, Emmanuel Saez, Gabriel Zucman: World Inequality Report 2018, pp. 107-108

[26] UNIDO: International Yearbook of Industrial Statistics Edition 2024, p. 99

[27] WTO: Global Trade Outlook and Statistics, April 2024, p. 40

[28] UNCTAD: World Investment Report 2024, pp. 160-161

[29] Las cifras provienen de Fortune Global 500, 2005 (citado en Lourdes Casanova, Anne Miroux: *Emerging Market Multinationals Report 2019*, Cornell University, p. 2), Fortune Global 500, 2012 https://fortune.com/ranking/global500/2012/) y Fortune Global 500, 2023 (https://fortune.com/ranking/global500/2023/). Las cifras correspondientes a la cuota son cálculos propios.

[31] Hurun Global Rich List 2026, 05.03.2026, https://www.hurun.net/en-US/Info/Detail?num=FTJ5PSSPOWOF

[32] SIPRI Yearbook 2025, Summary, p. 9

[33] Al Jazeera: Which countries are the top military spenders and where does Europe rank? 17 February 2025, https://www.aljazeera.com/news/2025/2/17/which-countries-are-the-top-military-spenders-and-where-does-europe-rank

[34] Who Owns Russia: 32 Largest Business Groups Make 51% of GDP, Emerging Markets Venue, July 12, 2010, http://www.emergingmarketsvenue.com/2010/07/12/russian_business_groups/

[35] Para nuestro análisis del capitalismo en Rusia y su ascenso como potencia imperialista, véanse varios folletos de Michael Pröbsting: Las características peculiares del imperialismo ruso

Un estudio de los monopolios, la exportación de capital y la superexplotación de Rusia a la luz de la teoría marxista, 10 de agosto de 2021, https://www.thecommunists.net/theory/the-peculiar-features-of-russian-imperialism/#anker_7; por el mismo autor: Lenin’s Theory of Imperialism and the Rise of Russia as a Great Power. On the Understanding and Misunderstanding of Today’s Inter-Imperialist Rivalry in the Light of Lenin’s Theory of Imperialism. Another Reply to Our Critics Who Deny Russia’s Imperialist Character, August 2014, http://www.thecommunists.net/theory/imperialism-theory-and-russia/; Russia as a Great Imperialist Power. The formation of Russian Monopoly Capital and its Empire – A Reply to our Critics, 18 March 2014, http://www.thecommunists.net/theory/imperialist-russia/; Russian Imperialism and Its Monopolies, en: New Politics Vol. XVIII No. 4, Whole Number 72, Winter 2022, https://newpol.org/issue_post/russian-imperialism-and-its-monopolies/; Once Again on Russian Imperialism (Reply to Critics). A rebuttal of a theory which claims that Russia is not an imperialist state but would be rather “comparable to Brazil and Iran”, 30 March 2022, https://www.thecommunists.net/theory/once-again-on-russian-imperialism-reply-to-critics/

[36] Tesis Programáticas para la IV° Internacional, 8 de abril de 2004, https://po.org.ar/programa/tesis-programaticas-cuarta-int/

[37] Levent Dölek: The Character of War in 21st Century: Are China and Russia a target or a side of the war? In: World Revolution / Revolución Mundial Issue 1 (Autumn 2018), p. 58

[38] Contribución del Partido Obrero al debate de la Conferencia Internacional, 28 de febrero de 2018, https://prensaobrera.com/internacionales/contribucion-del-partido-obrero-al-debate-de-la-conferencia-internacional; ver también Pablo Heller: A dónde va China. Entre la guerra comercial y la restauración capitalista, 26 de abril de 2018, http://www.prensaobrera.com/prensaObrera/1499/internacionales/a-donde-va-china

[39] Véanse las siguientes obras de Michael Pröbsting: The Catastrophic Failure of the Theory of “Catastrophism”. On the Marxist Theory of Capitalist Breakdown and its Misinterpretation by the Partido Obrero (Argentina) and its “Coordinating Committee for the Refoundation of the Fourth International”, 27 de mayo de 2018, https://www.thecommunists.net/theory/the-catastrophic-failure-of-the-theory-of-catastrophism/; Russia and China: Neither Capitalist nor Great Powers? A Reply to the PO/CRFI and their Revisionist Whitewashing of Chinese and Russian imperialism, 28 November 2018, https://www.thecommunists.net/theory/russia-and-china-neither-capitalist-nor-great-powers-reply-to-po-crfi/ así como el capítulo IX ("Blanqueamiento revisionista: Rusia y China no son ni capitalistas ni grandes potencias (PO/CRCI)") de nuestro libro por Michael Pröbsting Anti-imperialismo en la Era de la Rivalidad de las Grandes Potencias. Los factores detrás de la Rivalidad acelerada entre los E.U, China, Rusia, la U.E y Japón. Una crítica del análisis de la izquierda y una semblanza de la Perspectiva Marxista, RCIT Books, Viena 2019, https://www.thecommunists.net/home/espa%C3%B1ol/libro-anti-imperialismo-en-la-era-de-la-rivalidad-de-las-grandes-potencias/

[40] Jorge Altamira: “Reconstruir la IV Internacional con una lucha política franca”. Extractos de la intervención en el acto internacionalista, 12 de abril de 2018, Prensa Obrera #1497, https://prensaobrera.com/internacionales/reconstruir-la-iv-internacional-con-una-lucha-politica-franca

[41] Para comprender los diferentes períodos y fases dentro de la época del imperialismo, véase, además del folleto mencionado anteriormente: The Catastrophic Failure of the Theory of “Catastrophism”, capítulo 14 en el libro de Michael Pröbsting: The Great Robbery of the South. Continuity and Changes in the Super-Exploitation of the Semi-Colonial World by Monopoly Capital. Consequences for the Marxist Theory of Imperialism, RCIT Books, Vienna 2013, pp. 372-394, https://www.thecommunists.net/theory/great-robbery-of-the-south/; ver también del mismo autor: Construyendo el Partido Revolucionario en la Teoría y en la Práctica. Viendo hacia atrás y hacia adelante después de 25 años de lucha organizada por el bolchevismo, RCIT Books, viena 2014 en los capítulos "Discutiendo el carácter del periodo" y "No comprender la naturaleza del periodo", https://www.thecommunists.net/home/espa%C3%B1ol/libro-el-partido-revolucionario/

[42] V. I. Lenin: Sobre el problema del imperialismo (Cuaderno “β”) en Lenin Obras Completas tomo 43, ed. Akal, p. 191

[43] V. I. Lenin: Una caricatura del marxismo y el imperialismo economicista (1916), en Lenin Obras Completas tomo 24, ed. Akal, p. 34

[44] Daniel Rapanelli: ¿Es la República Popular China un país imperialista?

[45] Ibid

[46] Ibid

[47] Michael Pröbsting: China: sobre el estalinismo, la Restauración capitalista y la teoría marxista del Estado. Notas sobre la transformación de las relaciones sociales de propiedad bajo el régimen de un solo partido, 15 de septiembre de 2024, https://www.thecommunists.net/theory/china-on-stalinism-capitalist-restoration-and-marxist-state-theory/#anker_1; por el mismo autor: China: Does the Stalinist Regime Support or Oppose Capitalism? Reply to a critique of the ICL (Spartacists), 22 de septiembre de 2024, https://www.thecommunists.net/theory/china-does-the-stalinist-regime-support-or-oppose-capitalism/ 

[48] Además de las dos obras mencionadas anteriormente sobre el estalinismo y la restauración capitalista en China, nos remitimos al capítulo II de nuestro libro de Michael Pröbsting: Cuba’s Revolution Sold Out? The Road from Revolution to the Restoration of Capitalism, August 2013, RCIT Books, https://www.thecommunists.net/theory/cuba-s-revolution-sold-out/; ver también Workers Power: The Degenerated Revolution. The origins and nature of the Stalinist states, London 1982

[49] León Trotsky: Prefacio de la edición noruega de “Mi Vida” (1935), en: Trotsky Writings, Supplement 1934-40, New York 1979, p. 619

[50] León Trotsky: La Revolución Traicionada (1936), en https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1936/rt/09.htm#seg%201

[51] Rahul Pandey: Composition and Orientation of the Communist Party Membership Under Xi Jinping, 24 July 2024, https://orcasia.org/article/802/composition-and-orientation-of-the-communist-party-membership-under-xi-jinping

[52] Ming Lu and Hui Pan: Government-Enterprise Connection. Entrepreneur and Private Enterprise Development in China, Peking University Press, Singapore 2016, p. 35

[53] Christopher A. McNally, Hong Guo, and Guangwei Hu: Entrepreneurship and Political Guanxi Networks in China's Private Sector, East-West Center Working Papers, Politics, Governance, and Security Series, No. 19, August 2007, pp. 4-5

[54] Michael Pröbsting: China: sobre la relación entre el Partido “comunista” y los capitalistas. Notas sobre el carácter de clase específico de la burocracia gobernante de China y su transformación en las últimas décadas, 8 de septiembre de 2024, https://www.thecommunists.net/theory/china-on-the-relationship-between-communist-party-and-capitalists/#anker_1

[55] Pablo Heller: Apuntes para una caracterización de China, 10 de agosto de 2025, https://revistaedm.com/edm-25-08-10/apuntes-para-una-caracterizacion-de-china/

[56] Guillermo Kane: Algunas notas sobre el carácter del Estado en Rusia y China

[57] Pablo Giachello: De dónde viene y a dónde va China

[58] Luis Brunetto: Sobre el carácter de la sociedad china

[59] Ver por ej. CCRI: ¡Ha comenzado otra guerra sionista-estadounidense contra Irán! ¡Defendamos a Irán! ¡Derrotemos a los agresores imperialistas!, 28 de febrero de 2026, https://www.thecommunists.net/worldwide/africa-and-middle-east/another-zionist-american-war-against-iran-has-started/#anker_2. Remitimos a los lectores a una página especial de nuestro sitio web donde se recopilan todos los documentos de la CCRI sobre la guerra de Ucrania y el conflicto OTAN-Rusia: https://www.thecommunists.net/worldwide/global/compilation-of-documents-on-nato-russia-conflict/;

[60] Ver por ej. CCRI: Guerra de Ucrania: un punto de inflexión de importancia histórica mundial. Los socialistas deben combinar la defensa revolucionaria de Ucrania contra la invasión de Putin con la lucha internacionalista contra el imperialismo ruso, la OTAN y la UE, 1 de marzo de 2022, https://www.thecommunists.net/worldwide/global/manifesto-ukraine-war-a-turning-point-of-world-historic-significance/#anker_3. Remitimos a los lectores a una página especial de nuestro sitio web donde se recopilan todos los documentos de la CCRI sobre la guerra de Irán en la primavera de 2026: https://www.thecommunists.net/worldwide/africa-and-middle-east/compilation-of-articles-on-the-iran-war-2026/

[61] Ver por ej. Michael Pröbsrting: Guerra de Ucrania: Respuesta a otra polémica mal pensada del PO (Argentina), 15 de febrero de 2024, https://www.thecommunists.net/worldwide/global/ukraine-war-reply-to-another-ill-considered-polemic-of-po-argentina/#anker_1

[62] Michael Pröbsting: Did the Chinese Communist Party always consider Taiwan as part of the Chinese nation? LINKS (Links International Journal of Socialist Renewal,  6 October 2022, http://links.org.au/did-chinese-communist-party-always-consider-taiwan-part-chinese-nation

[63] CCRI: Juegos de guerra en Taiwán... ¡Por la derrota de China y EE.UU.!, 10 de octubre de 2021, https://www.thecommunists.net/worldwide/global/the-coming-inter-imperialist-war-on-taiwan/#anker_1; Taiwán: Rivalidad entre grandes potencias y cuestión nacional. Sobre el conflicto entre el imperialismo estadounidense y chino, sus consecuencias para la crisis del orden mundial capitalista, sobre la cuestión nacional de Taiwán y el programa de derrotismo revolucionario, 20 de agosto de 2022, https://www.thecommunists.net/theory/taiwan-great-power-rivalry-and-national-question/#anker_1

[64] Levent Dölek: The Character of War in 21st Century: Are China and Russia a target or a side of the war?

[65] Partido Obrero, PT (Uruguay), DIP (Turquía), EEK (Grecia): Declaration of the International Conference, 13 de abril de 2018 https://prensaobrera.com/internacionales/declaracion-de-la-conferencia-internacional

[66] OKP: Statement of 8th Plenum of the Central Committee of the United Communist Party: On the situation in Ukraine, June 22, 2022, http://redmed.org/article/statement-8th-plenum-central-committee-united-communist-party-situation-ukraine

[67] Para una crítica del análisis del OKP sobre el carácter de clase de Rusia, véanse los capítulos VIII y XXIV de nuestro libro mencionado anteriormente, de Michael Pröbsting: Antiimperialismo en la era de la rivalidad de las grandes potencias.

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